Inicio CARTAPACIO La imagen pública: Proceso de construcción

La imagen pública: Proceso de construcción

Raúl Ruiz.- Antes que nada, los pormenores de la presentación de aspirantes naranjas. El viernes pasado, un grupo de fosfo-aspirantes a las diputaciones, nos invitaron a cortar la rosca de Reyes y aprovecharon para darnos a conocer su intención por ser candidatos a las curules federales y estatales.

De todos los presentes, al único que conocíamos era a Federico Solano, porque es un personaje que no tiene reposo mental y se mete en todos los moles. Pero además de él, ninguno.

Los entusiastas aspirantes que fueron presentados son:

Claudia Rey 04 federal

Julio Cortés 01 federal

Federico Solano 05

Judith Hernández 04 local

Enrique Figueroa 09

Emmanuel Corral 07

¿Usted ha tenido conocimiento de su vida y milagros? No. Y eso se debe a que nunca antes les importó construir su imagen pública.

Aparte de Solano, yo conozco de manera personal a Emmanuel Corral y a Julio Cortés, pero ahora que se presentan como una opción política para contender en las elecciones que ya están a cinco minutos de comenzar, difícilmente podrán colocar su imagen ante los electores.

Deben invertirle un poco a este tema. El proceso para la construcción de imagen pública es lento. Requiere incrustar, afianzar, remachar: tu figura, tu rostro, tu pensamiento, tu intención, tu oferta, tu compromiso, tu promesa.

Eso lleva tiempo, porque además requiere de constante verificación de su dicho. Y los fosfo-anticipados son ilustres desconocidos.

No los quiero disuadir en su intención, al contrario, qué bueno que participen, pero tienen otro problemilla, necesitan amarrarse con la certeza que su partido los respalda. Lo digo, porque según parece, los naranjas en Juárez andan descabezados.

El güerito Martínez, anda ausente y no sabemos en verdad si sigue como líder del MC en la frontera o si les aventó el arpa para dedicarse a sus negocios. Las oficinas de MC las dejó cerradas.

En calidad de mientras, tienen una figura a la que llaman enlace con la coordinación estatal: Isabel Guevara.

Un equipo nuevo. En el corte de la rosca no hubo presencia de ningún anaranjado conocido. Para que los electores puedan aceptarlos, primero deben mostrarse unidos, cordiales, solidarios, con un propósito común, coherente.

Dejaré por un lado a los naranjas y me tomaré la licencia de comentar sobre los panuchos. O más bien, sobre los asociados en esa aberrante alianza llamada hoy, Fuerza y Corazón por México, a la que yo he bautizado como la Alianza transgénero.

En la aldea fronteriza, no se mueve ni una hoja en los pastizales prianistas. No hay señales de vida. El único que se percibe ganoso es Rogelio Loya.

Nevárez se bajó del caballo. Marisela Terrazas, en el silencio sepulcral, como si hubiese hecho el voto de silencio para ganar indulgencias.

Se ha dicho que serían los panistas quienes repartirían las candidaturas y que se servirían con la cuchara grande, pero no hay gallos… ni gallinas visibles. Al grado de desesperación, que los del moribundo tricolor desempolvan figuras como Enrique Serrano y José Luis Canales de la Vega, y los sugieren como fichas de competencia.

Mientras se sacuden la modorra, los morenos pelean a mordiscos su oportunidad por ganar en las encuestas, pero necesitan también invertir en la gestión de su imagen para lograrlo. Andar tocando puerta por puerta les costará años. Pero bueno, unos no tienen recursos y otros, los que sí tienen, no quieren meterle billete.

De los aspirantes morenos, pocos son los que ya traen arrastre. Otros, tienen ventaja porque han recibido como herencia el caudal de sus padres, quienes en su momento fueron figuras, como Víctor Valencia y Andrés Carbajal.

Ahora, a los hijos, les falta solamente despuntar su propia imagen. Pienso que en la medida de su interés y posibilidades, podrían lograr en tres semanas, aumentar y colocar su imagen en el pensamiento de la chairiza. Hacerles sentir quiénes son y de qué están hechos.

Pero tienen que “dejarse ver”. Ya para cuando estemos comiendo los  tamales de la Candelaria, se despejarán estas encrucijadas.

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