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Guadalupe-Reyes

Lic. Héctor Ramón Molinar Apodaca.- Concluyó el ciclo de celebraciones y fiestas decembrinas y de nuevo año, denominado popularmente como Guadalupe-Reyes. Pues en nuestro querido México, durante ese lapso, prácticamente se pospone todo lo ordinario, para trabajar solamente lo que consideramos asuntos urgentes.

Únicamente queda pendiente que cumpla todo aquel al que le tocó el “niño Dios” en la rosca de reyes, en poner los tamales el día de la Candelaria que será el día 2 de febrero.

Los católicos que somos fieles a nuestra religión y que la profesamos con fe y amor, celebrando un año más las apariciones de nuestra Madre Santísima de Guadalupe, desde el día 9 al 12 de diciembre, que es cuando le entregó a Juan Diego la señal que le pidió el obispo Fray Juan de Zumárraga, dejando su imagen plasmada en su ayate, lo hacemos con las tradicionales mañanitas, así como danzas de matachines, peregrinaciones de todo el mundo a la Basílica en la Ciudad de México, y se proyectan documentales y películas dedicadas a la Guadalupana.

Luego el 24 de diciembre celebramos el nacimiento del Niño Dios, que en nuestro país es el día que reúne a todas las familias para pedir posada, cenar y orar. Fechas en las que somos sensibles hacia los demás y reflexionamos nuestro diario vivir. Algunos apoyamos de diferente manera a gente pobre y niños que están desamparados.

El 6 de enero concluye con la celebración del Día de los Reyes Magos que es cuando conocieron al Niño Jesús y le llevaron regalos al Hijo de Dios recién nacido. Se acostumbra la reunión familiar para disfrutar de la Rosca de Reyes, que es un pan circular preparado especialmente y con pequeños niños escondidos que simbolizan al Niño Dios; al que le toque el niño, tiene que invitar el día de la Virgen de la Candelaria a una fiesta con tamales y atole por su cuenta.  

Como podemos apreciar, el mes de diciembre prácticamente es religioso, espiritual, y principalmente católico, por lo que las dependencias de gobierno y los políticos deberían continuar sus labores en forma normal, ya que, según nuestra Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, estamos separados el Estado de la Iglesia y no es motivo de vacaciones como se acostumbra.

Sin embargo, es el mes que más actividad política nacional tuvimos saturados con spots en radio, televisión y redes sociales de todos los partidos políticos. Comenzaron las campañas antes de tiempo y de mal gusto tanta publicidad, sobre todo en radio y televisión abierta. Afortunadamente existen las plataformas digitales para escoger lo que nos gusta ver. La guerra política sucia está presente y lo peor es que en Morena sucede lo mismo entre sus propios candidatos.

He visto las mañaneras para informarme directamente del presidente AMLO, sobre sus actividades y la manera en que hace valer el derecho de réplica, por informaciones difundidas que lo agravian medios de comunicación nacionales, frente a periodistas que acuden a Palacio Nacional para cumplir el objetivo de informar y al que tienen acceso todos los periodistas del mundo.

Es cierto cuando afirma el presidente que es el más atacado en la historia de México. El más difamado por periodistas reconocidos por la fama, a través de los medios que han monopolizado la radio y televisión. Es cierto que también ha recurrido a sus convicciones religiosas, para poner como ejemplo a Jesucristo en cuanto a su amor al prójimo. Así como también, que habla bien del Papa Francisco como un líder católico ejemplar y en favor de la paz y la justicia social.

Si alguien no está de acuerdo, se lo pueden decir de frente los periodistas que acuden diariamente o los políticos que utilizan el tiempo obsequiado en medios por el INE, para que deje a un lado su opinión religiosa porque se sienten ofendidos, según critican algunos.

Lo que no se vale, es que los sacerdotes de la iglesia católica, ni los pastores cristianos, utilicen los templos para hacer “grilla política”, ni para utilizar el espacio del evangelio para hacer propaganda a ningún partido político. Menos para ofender al presidente de México. Lo dijo muy claro Jesucristo cuando lo cuestionaron sobre el emperador romano: “al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios”.

Los que acudimos a la iglesia para escuchar “la palabra de Dios”, vamos con fe, esperanza y caridad. Queremos sostener nuestra profesión de fe, aprendiendo de la explicación del evangelio de las Sagradas Escrituras a las que tienen acceso precisamente los sacerdotes y pastores, en cuanto a su preparación y vocación para servir a Dios. Aprendemos a interpretar la Biblia para aplicar sus conceptos a la actualidad, para entender el comportamiento que Dios exige de nosotros.

Las iglesias y los templos son considerados como “Casa de Dios”, a donde acudimos para orar, para sentirnos libres de presiones, para descargar nuestros pecados con Dios, para definir lo que soy y lo que debo ser según los mandamientos de la Ley de Dios. No son para hacer publicidad política, ni para que el sacerdote o pastor abuse del poder unilateral de hablar frente a los feligreses, tratando de convencerlos para que apoyen a determinado partido político. Eso no les es permitido. Las personas que nos preparamos espiritualmente para escuchar la palabra de Dios a través del Evangelio, dedicamos tiempo para ello, ningún servidor de Dios está autorizado para utilizar su investidura con el afán de apoyar a ningún político. Por eso las iglesias que sostienen a este tipo de sacerdotes, ya no llenan y solo ahuyentan a los que sí queremos sanar el espíritu.

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