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La crueldad y la tortura

Regreso de unas necesarias, aunque inmerecidas vacaciones

Dr. Fernando Antonio Herrera Martínez.- Una perversa crueldad extrema y permanente se aplica sin piedad por parte de las autoridades penitenciarias de Chihuahua contra uno de sus presos. Solo es creíble si uno se ocupa de constatar lo que ocurre alrededor de este caso.

Acudir a las audiencias o escuchar la grabación de esas audiencias es la única manera de conocer la dimensión del abuso y crueldad de la autoridad penitenciaria que depende del Ejecutivo del estado. La perversidad y la cruel decisión de la omisión de cuidados es criminal.

El gobierno en su más alto nivel está en una posición endeble propiciada por sus funcionarios penitenciarios. Si la persona de la que hablo muere, su familia podría demandar hasta en cortes internacionales su negligencia. Se dinamita la salud del interno con esa omisión de cuidados.

Alguien debe dar un enorme grito de auxilio que llegue a las oficinas del Ejecutivo para hacer algo humanitario urgente. De lo contrario lo sacarán en un ataúd con las consecuencias del reclamo familiar.

Los alimentos que la familia lleva no entran. Violan orden del juez. La sociedad chihuahuense es ajena a cómo se administra la prisión contra personas en proceso que no han sido vencidas en juicio.

Y si esto ocurre con procesados, la sociedad podría imaginar lo que ocurre con los condenados. Sé que no es un hotel, ni están de vacaciones. La pregunta es: ¿entonces pueden matarlos?

Y cuando vengan por mí, ¿quién me defenderá? Y cuando vayan por un familiar de usted que me escucha o me lee, ¿quién lo defenderá? ¿Seguimos volteando para otro lado o nos fijamos en lo que se hace con las personas sometidas a un proceso?

Valentina Meléndez Olivas es jueza de la época de la Inquisición. Prácticamente dictó una forma de prisión indeterminada sin que se contabilice el tiempo por los recursos del imputado. ¿Había usted sabido de algo así? No. Nadie en su sano juicio lo haría. Pero en Chihuahua eso es pecata minuta.

Es como si fuese una cadena perpetua sin vencer en juicio a César Duarte. Además, la jueza no mandó desalojar a Duarte. Sí lo mandó desalojar, pero no lo desalojaron. Ella cerró la audiencia en otra sala. A él no lo sacaron, salió por su pie, cuando los abogados le dijeron el cambio de sala. La pregunta es: ¿de qué se justifican con la campaña de medios? Él está preso y los días, semanas, meses y años no cuentan. ¡De ese tamaño!

La presión de los medios contra Xóchitl es intensa. Deberían saber que solo podría sacudirse a los estorbos hasta que sea candidata. Antes, los estorbos seguirán tenienfo la sartén por el mango. Esperar. No hay de otra. Por eso mataron a Colosio. Ya no lo podían quitar. Ya era candidato

Xóchitl todavía no lo es. Esperemos para que muestre su carácter cuando sea candidata y tenga la voz completa. Cuando ya no puedan quitarla.

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