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Corderos al matadero

Raúl Ruiz.- He visto los ojos de mis amigos prianistas, con la mirada lánguida, a la espera de que llegue la hora de decidir por sus candidatos a la alcaldía, senaduría y diputaciones. ¡No hay esperanza! Es la mirada de los corderos rumbo al matadero.

Inocentes. Saben lo que les espera y solo emiten un lastimoso balido de despedida, mientras en el equipo guinda todo es exultación y alborozo. Los aspirantes morenos se inscriben jubilosos a competir por la decisión interna y le ponen colorido al proceso de selección de candidatos.

Los azules en resguardo. Solo se escucha una letanía: “Xochitl Gálvez… ruega por nosotros”. Hasta el momento tengo estos datos.

Así competirán los morenos.

Para la alcaldía: Cruz Pérez Cuéllar y, posiblemente para apestarle el cuadro, Juan Carlos Loera De la Rosa. Hay un espontáneo. Se inscribió, así nomás, Ernesto Robles, un activista de redes sociales. Y de manera insólita, la síndica, Esther Mejía.

Buscarán la senaduría: Andrea Chávez, Susana Prieto, Rosana Díaz, Adriana Terrazas; Armando Cabada, Rafael Espino, y posiblemente Juan Carlos Loera (no sabemos hasta dónde lo llevará su capricho).

Diputaciones federales: 01 Daniel Murguía. 02 Daniela González Lara. O3 julio César De la Cruz. 04 Alex Pérez Cuéllar

Locales: 02 y 03 no tengo este dato. 04 Neto Guevara o José Mauricio Padilla. 05 Pedro Torres. 06 Carlos Nájera. 07 Raúl Fajardo. 08 Hugo Vallejo. 09 María Dolores Adame. 10 Andrés Domínguez o María Antonieta Pérez.

Se pone interesante la confrontación interna en los distritos locales 04 y 10. Neto Guevara se medirá contra el profe Padilla. Son gallos de diferente corral; hay que llevar las palomitas. Y el otro tiro es entre Andrés Domínguez y la diputada Antonieta Pérez.

Aquí priva la exigencia de darle los espacios a los morenos químicamente puros. Y dejar fuera a los arribistas. Andrés no solo es Moreno “de nacimiento”, sino que vive en el barrio. En el sector del distrito 10.

Como sea. Esto se va a poner bueno entrando el año. Mientras, esperaremos a que los panuchos terminen sus letanías.

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