Inicio ADHOCRACIA Ignorancia e invención de campañas políticas

Ignorancia e invención de campañas políticas

Dr. Arturo Castro.- Las campañas políticas llegaron ya, así como aquellos marcianos que exalta alguna canción del pópulis mexicano. Ya los aspirantes se encuentran en lo mismo de difusión de imagen que iniciaron hace mucho tiempo, solo ahora en los términos y tiempos que marca la ley electoral.

Del ayer se habla de historias, denuncias, demandas, propuestas, anti propuestas, multas y muchas cosas más. Quienes quieren el voto popular son tres que parecen uno solo.

Los tres han recibido, de alguna forma, el apoyo de Palacio Nacional: a Claudia Sheinbaum como pupila número uno del presidente; Xóchitl Gálvez fue destapada en una mañanera sin ser corcholata y Jorge Álvarez como emergente del destapado y luego tapado gobernador de Nuevo León.

Los tres parecen uno: platican, sonríen, se burlan, se defienden, proponen, se sienten ganadores a pesar de las diferencias que ofrecen las agencias encuestadoras.

Claudia, como firme ganadora, inicia campaña cerca de donde vive y despacha su patrón, el Zócalo capitalino; Xóchitl inicia en Zacatecas, que dicen las lenguas de doble filo apoyada por la estadística, que es tierra violenta; Jorge arranca en Jalisco, donde se supone no lo quieren, según el gobernador de ese estado.

La sociedad se encuentra de fiesta, como en todas aquellas elecciones anteriores. El jolgorio popular va de la cumbia a la trova contando historias que deleitan a cualquiera.

Se esperan las propuestas que vayan aparte de una continuidad que se conoce con aristas contrapuestas de una llamada cuarta transformación. Las tres anteriores transformaciones fueron violentas para buscar alcanzar los objetivos trazados.

Hoy existe la violencia, pero ajena a los protagonistas, como tales, solo son testigos como el resto de la población. Los aspirantes están ajenos a ofrecer o prometer la paz social, al menos al momento que se vive.

El momento electoral llega con la ilusión nacional de que vengan tiempos mejores, que permitan el renacimiento de una paz esperada, de una economía posible para todos, de una gobernanza que desarrolle un mejor país.

Solo se requiere trabajar con una sólida estrategia política que conduzca a la empatía ciudadana y con ello al voto individual que, convertido en colectivo, selle un triunfo hacia la dirección pública de los próximos seis años como un camino seguro para todos.

Ignorar lo negativo es crucial para encender simpatías, los errores cometidos que se borren con la invención de nuevas estrategias que superen las expectativas sociales.

Contar lo que sigue en lugar de aquel pasado cercano o lejano, es la tarea para los tres posicionados, independientemente de la mezcla partidaria que los impulsa, visible o invisible.

Los partidos políticos han dejado atrás su ideología, su declaración de principios y el respeto a los estatutos que hablan de cuestionar las diferencias en base a castigos a militantes, sobre todo.

Hoy es diferente: abrazos, no pleitos callejeros. La sonrisa está en todos lados, es un ganar-ganar con Morena, como en aquellos tiempos de la Revolución Mexicana institucionalizada a través del PRI.

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