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Aún hay tiempo

Dr. Fernando Antonio Herrera Martínez.- Decía mi mentor y amigo, el Profesor Mario Tarango Ramírez: “La realidad no pregunta; solo se impone”.

Si un equipo no juega unido y prevalece la discordia y el hambre de poder, de unos contra otros, serán un equipo destinado a perder, pero cuando ese equipo es unido, trabaja en conjunto, se aplica, se ayudan mutuamente y sus objetivos coinciden y lo tienen claro, ser campeón puede ser su destino.

La entrevista del vicario Héctor Fernando Martínez Espinosa con Aristegui es demoledora; aseguró que los asesinatos de los sacerdotes jesuitas y el guía de turistas se pudieron haber evitado si la gobernadora de Chihuahua, María Eugenia Campos, hubiese atendido la agenda social en la zona, pero no tiene fiscal.

Pero la política está llena de sorpresas y hay mucho en juego, como la avaricia y la ambición, y esas debilidades humanas naturales obstruyen a quien preside un municipio, un estado o todo el país. La triste realidad es que, aún no hay sinergia entre los tres órdenes de gobierno y en lugar de eso hay guerra sorda o abierta entre sus titulares. Un presidente que se aferra, que no ayuda y que cree ser dueño de la verdad, no puede con los problemas. Y la consecuencia es dejar todo a la deriva.

México tiene una gran problemática, la inflación, las tasas de interés, el empleo y más que otro una inseguridad que tiene al país en un baño de sangre. La lucha por el poder no pide ni da cuartel, así que si los jefes se disputan sus ámbitos de poder, imagine usted entre los funcionarios que son invitados a formar un gobierno.

Nadie, ninguno de los tres órdenes de gobierno escapa a esa lucha intestina. Cuando un mandatario percibe a tiempo esos conflictos, suele poner orden y se dan casos exitosos como la doble administración de Maru en la capital.

Aparte, soportó y sufrió la vil persecución de Javier Corral. Ahora, apenas antes de cumplir un año, debe revisar lo que sabe que está pasando entre sus funcionarios. La guerra sorda entre ellos, solamente la perjudica a ella.

El fiscal no pudo con el cargo, no es su área y no deja trabajar al que sí sabe, pero en lugar de reconocer que no sabe y pedir apoyo, se le ocurrió hacer una alianza con la gente del pasado y andan en otras cosas de mucho negocio, pero no en la tarea encomendada.

En la otra parte del primer equipo, se repite la historia de las consecuencias de importar gente que no sabe, no nos conoce, ni tiene idea de Chihuahua y, además, por ser importados creen que vienen a decir cómo se hace un gobierno.

Aún hay bono democrático, no como al inicio, pero hay, así que Maru debe resolver esas complicidades y enfrentamientos. Ella sabe quiénes son su gente, sabe con quiénes le ha ido bien, no hay razón para que su gobierno no avance como ella espera por esas decisiones pendientes que debe tomar.

¡Hasta la próxima!

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