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La paja en el ojo ajeno

Dr. Fernando A. Herrera M.- Ariadna Montiel llegó a Chihuahua con un libreto bajo el brazo. Debía acusar de traición a la patria a la gobernadora María Eugenia Campos. No vino a ver a sus afiliados, ni a presentarse como su nueva presidente. No. Ella vino a montar un juicio político.

A finales de abril, en El Pinal, municipio de Morelos, autoridades estatales desmantelaron un narcolaboratorio. En el operativo murieron dos agentes de la CIA en un accidente. La versión de Maru Campos es clara: se combatió al crimen organizado.

Morena cambió la narrativa. Enviaron a Montiel a decir que la gobernadora “miente” y que la investigación no es por desmantelar un narcolaboratorio; y presumió que el Gobierno de México ha desmantelado más de 2,500 en todo el país.

Según ella, el fondo está en propiciar la intervención de agentes extranjeros en territorio nacional, violentando la Constitución y la soberanía de México. Eso, sentenció, es traición a la Patria y debe ser juzgada.

La nueva presidenta nacional de Morena asumió el cargo el 3 de mayo de 2026, tras la salida de Luisa María Alcalde y programó su estreno territorial en Chihuahua. Se presentó el pasado 12 de mayo para defender la soberanía nacional y la seguridad del Estado ante la subordinación extranjera, y convocó a una marcha para el 16 de mayo a las 16:30, desde la Glorieta de Pancho Villa hasta el Palacio de Gobierno, en defensa de la soberanía nacional.

Es decir, hay movilización nacional, ruedas de prensa y peticiones de juicio político contra una gobernadora de oposición.

El problema de autoridad moral es evidente. En su primera semana, Montiel tuvo que responder por el gobernador morenista de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, investigado en Estados Unidos por presuntos nexos con el narcotráfico.

Su respuesta no fue exigir una investigación a fondo. Fue blindarlo con el mismo argumento de soberanía. “Estamos a favor de la verdad y de la justicia, pero no vamos a permitir que se busquen pretextos para que otro país intervenga en las cuestiones que son exclusivamente de México”, dijo en su conferencia de prensa en Chihuahua.

La propia cobertura lo resume: la presidenta de Morena defendió a Rubén Rocha Moya ante las acusaciones por narcotráfico en Estados Unidos y aseguró que no permitirán intervenciones extranjeras sin pruebas. Mismo partido, mismo discurso de soberanía, pero con vara distinta. Para Rocha toda la protección; para Maru, un juicio.

Por eso la ofensiva contra Chihuahua suena a cinismo. Lo dijo el PAN en el Senado: El régimen quiere quemar en leña verde a Maru Campos para ocultar el narcogobierno de Rubén Rocha. Y añadió: quieren procesar a una gobernadora porque en su estado no se pacta con el crimen organizado, porque se atrevió a desmantelar un narcolaboratorio.

No se trata de defender la intervención extranjera. Se trata de preguntar por qué Morena invoca la Constitución solo cuando el acusado no es suyo. Si la soberanía es sagrada, que sea para todos. Si combatir laboratorios es deber del Estado, no puede convertirse en delito cuando lo hace una gobernadora de oposición.

Ariadna Montiel vino a Chihuahua a hablar de patria mientras en su toma de protesta normalizó la defensa de Rocha Moya y compañía. Vino a señalar la paja en el ojo ajeno, pero con una enorme viga en el propio.

(*) Dr. Fernando A Herrera. Periodista y politólogo, es Doctor en Administración por la UACH. Presidente del IEE Chihuahua (2006-2015); presidente de Instituciones Electorales de las entidades federativas en México (2014). Es autor de la trilogía “Secretos” filosofía para la vida cotidiana. Presidente y director general de chihuahuaexpres.com.mx

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