Inicio Perspectiva AMLO se acelera, pero Gabriel Boric es diferente

AMLO se acelera, pero Gabriel Boric es diferente

Dr. Fernando Antonio Herrera Martínez.- La nueva izquierda de América Latina acaba de nacer en Chile, un país que ha sufrido y en medio de ese sufrimiento ha progresado. Hoy por hoy, su economía es sólida y tiene uno de los mejores niveles de vida del continente.

Cuando la izquierda extrema llegó, a principios de los 70 del Siglo XX, noviembre de 1970, con Salvador Allende, la hegemonía política y económica del norte (EU) en alianza con la derecha y el ejército chileno -a sangre y fuego, con muertos, heridos y muchos exiliados (por cierto, Echeverría dio asilo a los chilenos que huían y vinieron a México) y desaparecidos- derrocaron la democracia en septiembre de 1973 y ese mismo año se instaló una dictadura de largos 16 años, hasta 1990, con un militar sin alma llamado Augusto Pinochet.

A pesar de él, Chile prosperó y si tuvo méritos no será quien esto escribe quien los mencione, luego, cuando la vejez lo alcanzó y dejó el poder se ha recorrido un largo camino con altas y bajas, extremas a veces, pero que no han impedido que Chile siga siendo ejemplo a seguir.

Aunque el problema principal subyace porque la influencia sembrada por Pinochet afloró en la política y los políticos posteriores, así  le entregó a Patricio Aylwin (1990-1994) Eduardo Frei (1994-2000) Ricardo Lagos (2000-2006), Michelle Bachelet Jeria, primera mujer presidenta de la República, que gobernó dos periodos, entre el 11 de marzo de 2006 y el 11 de marzo de 2010, y entre el 11 de marzo de 2014 y el 11 de marzo de 2018.

Sebastián Piñera Echenique, presidente, también dos veces, desde el 11 de marzo de 2010 al 11 de marzo de 2014, y desde el 11 de marzo de 2018 hasta marzo de 2022. Todos ellos venían participando en un juego democrático de alternancias, pero sin reflejar cambios reales o los esperados a los ojos de las nuevas generaciones, de ahí el estallido social de 2019 que, por su extrema violencia, se hizo oír y cambió de raíz el escenario político del país más próspero de la región.

Ese hito histórico reveló la crisis institucional aguda, aparejada al debilitamiento de los partidos que nunca lograron entender y menos supieron canalizar el descontento. Gabriel Boric tenía 4 años cuando Pinochet dejó el poder, por lo que creció sin el miedo al sistema dictatorial y la influencia política de Pinochet como sus antecesores.

Con su triunfo, la lista de víctimas incluye la Democracia Cristiana y al Partido Socialista. La derecha chilena, que tuvo como único representante en La Moneda (palacio presidencial) a Piñera, y que abandonará el poder en marzo próximo con mínimos de popularidad.

Recordemos que desde 2020, Piñera llegó a solo un 6% de aprobación entre la población producto de la histórica y dramática crisis chilena que casi lo destruye, pero logrará terminar su mandato, solo que ahora entregará el poder a una nueva izquierda incluyente que empezará por crear una nueva Constitución.

Esta nueva generación de políticos tiende al centro, sin los extremos del pasado, sin las ofertas con o sin la política de Pinochet, sino nuevas propuestas que sí representan a la nueva generación. Luego de las elecciones con todo y segunda vuelta, los presidentes electo y saliente de Chile, Gabriel Boric y Sebastián Piñera, dieron el primer paso de la sucesión el lunes. El todavía diputado y exlíder estudiantil de 35 años -edad mínima para asumir la Presidencia- venció el domingo, con el 55.8% de los votos, a la ultraderecha representada por José Antonio Kast.

Terquedades

El Presidente habla de Gabriel Boric como si fuera un líder como él y que va a transformar a Chile estilo AMLO.

Nada más lejos de la verdad. Boric es incluyente y negocia con todas las corrientes representadas en el poder legislativo de Chile, aunque él no pertenece a ninguna de esas corrientes, porque es parte de la nueva generación que dará un golpe de timón en ese país.

Precisamente ha derrotado a la ultraderecha desde su partido Convergencia Social. En las elecciones, el nuevo presidente quedó segundo en la primera vuelta del 21 de noviembre, por lo que en un primer momento, se antojaba difícil que pudiese revertir el resultado en el desempate, pero en su estrategia incluyó tender una mano a los partidos como el de Concertación, Democracia Cristiana y el Partido Socialista, y así consiguió el apoyo de los padres fundadores. Era lo que necesitaba para sumar los votos del centro, los mismos que le habían dado la espalda por su alianza con el Partido Comunista.

Gabriel Boric demostró que es y será incluyente, además da confianza que ha sido duro y permanente crítico de Nicolás Maduro, Daniel Ortega, Evo Morales, Eduardo Fernández y otros gobernantes izquierdosos que son autoritarios o dictadores. 

Que no se haga ilusiones AMLO, son muy diferentes uno y otro. Al tiempo.

Mi abuela decía: todo es bueno, pero sin excesos. ¿AMLO entenderá que su propuesta está en los excesos que más tarde el pueblo tendrá que pagar?