Inicio PALITROQUES Turbulencia política

Turbulencia política

La turbulencia de los demagogos derriba los gobiernos democráticos. Aristóteles, filósofo griego

Cuauhtémoc Monreal Rocha.- Mi amor a dónde me vas a llevar el 14 de febrero. A misa, es Miércoles de Ceniza. Hay “tantéllense” para entrarle al tema.

Pa’qué es más que la verdá, no sabemos si estos tiempos modernos, de modernidad, posmodernos o de tanta turbulencia política (tú tantéate lector-a), somete a los autócratas, a los caudillos, a los ególatras, a los dictadores, que estén al servicio de las Instituciones, para que éstos desaparezcan; mientras que, por el contrario, las instituciones, cuando el caudillo las pone a su servicio, son éstas las que se esfuman, la que se volatizan, las que se evaporan.

Lo anterior viene a cuento porque consideramos que todo gobierno debe tener visión de cambiar lo que está mal y cambiar y mejorar todo lo que esté bien, para beneficio de la comunidad en general y no solo de unos cuantos.

Al parecer el actual gobernante, cuyo nombre es de todos los mexicanos sabido, no lo entiende así, pues lo poco bueno que tuvo el país lo destruyeron con su ideología retrógrada; a las instituciones las mandaron al diablo “ipso facto”, bástenos citar 3 malas decisiones 3: haber destruido totalmente, la educación, la salud y el campo, solapando en cambio, al crimen y la delincuencia organizada, lo cual demuestra fehacientemente, que la 4T imita a los cangrejos, al caminar para atrás en vez de ir para adelante.

Conscientemente dejamos a un lado Pemex y la CFE, en ahorro de tiempo y espacio, veremos por qué senda caminará el próximo gobierno, sea Claudia o Xóchitl, citadas por orden alfabético para que no haya bronca o parcialidad de este “escrebidor”, pues tendrá que tomar, dicho gobierno, serias y decisivas decisiones, si deveras desea la transformación de México, siguiendo el camino de la libertad, que es el mayor don que a los hombres legaron los cielos, porque solo gracias a ella, puede existir la democracia. Vale.

Artículo anteriorConsignas
Artículo siguiente¿No te prestan? Cómo volver a lograr un “sí”