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Los políticos son los mismos de ayer

Dr. Arturo Castro.- Gran lección fue la elección pasada, los participantes utilizaron las formas de siempre para el desarrollo de sus campañas. ¿Cómo lograr hacer algo diferente en la acción y no solo en la palabra? Como se muestra cotidianamente.

El debate político surgido desde la creación de los partidos políticos en 1917 el Partido Comunista Mexicano, en 1929 el Partido Revolucionario Institucional y en 1938 el Partido Acción Nacional, por mencionar a los primeros, ha sido de plena confrontación.

Los partidos políticos aparecen y desaparecen a excepción de aquellos que tienen la cooperación de los políticos de siempre, la experiencia abunda y la legitimidad también, un partido sin estos perfiles dura una elección y adiós.

Ser político es una tarea difícil, cuando se es profesional, entonces la trinchera no importa, tal y como pasa en los deportes de conjunto como el futbol, permanecer en el ambiente hostil que se vive para nada es un quehacer agradable.

Por ello la lectura es que los personajes son los mismos, las locuras en todo caso son diferentes como una transformación para permanecer igual, una rifa de un avión, sin avión por parte de la Lotería Nacional, con premios en efectivo que ganaron muchos hospitales no deja de ser sospechoso.

Los políticos tienen la capacidad de permanecer y lo hacen bien, sus acciones son las mismas de siempre, ya sea vivir en Palacio Nacional o en Chapultepec, en un buen fraccionamiento o colonia y ya por demás en cualquier hotel resultado de los constantes viajes de la casa al Congreso de la Unión.

Estos son ejemplos que se conocen muy bien, es una película repetida que problematiza la imagen política de formas muy diferentes, aunque el discurso sea el mismo, véase la recia figura de Porfirio Muñoz Ledo que en varios partidos ha sido un gran protagonista, respetado porque nunca se le ha mencionado como chapulín.

Las bardas pintadas con logos políticos de los ochentas volvieron, los recorridos, las playeras, los cruceros, los debates, las entrevistas son las mismas de décadas pasadas, la política es un lucrativo negocio que tiene mucha afición.

Mucha afición entre los militantes de los partidos políticos, los simpatizantes, las tribus, los fifís, los chairos, la sociedad, el pueblo que han participado de manera entusiasta, con compromiso algunos, otros sin conciencia de lo que se busca y lo que se quiere.

Los personajes son los mismos de ayer, quienes cambiaron de trinchera lo hicieron por sus intereses creados, la ideología no cuenta, pero los principios lo son todo como lo dijese aquel político mexicano Benito Juárez.

Los políticos son los mismos, los votantes los creen diferentes por estar en otras siglas, las historias continúan en la imaginación y en la realidad, son las diferencias que producen la igualdad en el producto que se cosecha cada tres años.