Inicio EL MEOLLO DEL ASUNTO Los partidos políticos buscan provocarnos confianza

Los partidos políticos buscan provocarnos confianza

Daniel Valles.- Hace unos pocos días, el viernes anterior, para ser exacto durante el programa de análisis político de nuestra estación que lleva por nombre, “Cotilleo”, los analistas entrevistábamos al presidente de un partido político. Para el comentario de hoy, el nombre de partido e individuo no es importante.

Lo que sí, es el señalar que el susodicho insistía que, para la campaña política venidera, para su instituto político es importante el recuperar la confianza de la ciudadanía que han perdido.

A lo que le comenté que la confianza, como todos sabemos, es muy difícil de recuperar, una vez que se ha perdido.

Y es que la confianza es como la virginidad; una vez que se pierde, no se recupera. Aun así, no sólo este partido va a tratar de ganar la confianza del elector. Todos lo harán. Los que ya existen desde hace tiempo, como los de reciente registro.

Lo van a intentar, claro; que lo logren es otra cosa. De hecho, el comentario del entrevistado me recordó a mi prima Isabela y a las películas de Arturo de Córdova. Mi prima, era muy alegre, fiestera y se decía que había andado con todos los amigos del grupo. A los años, se requirió que llegara un fuereño para que alguien la tomara en serio y se casara con ella.

¿Y la película? Bueno, esas me enseñaron que una vez que la persona tomaba fama de ser un “calavera”, les decían, ya no se la quitaba con nada.

Con todos y la batalla que tuvieron, Isabela se casó y Arturo, casi siempre conseguía que la muchacha se atreviera a iniciar la etapa de reconocimiento, fundamental para restaurar la confianza.

Así están hoy los partidos políticos que van a presentarse a una elección en unos meses más. Tratando de ganarse la confianza de un electorado que, al parecer, estaría un tanto más interesado en esta elección que en las anteriores.

¿Será que los mismos actores políticos han provocado este interés? Me atrevo a decir que así es. Pero no por las razones justas, positivas y claras, sino por todo lo contrario. Lo que puede sintetizarse en una sola palabra. Corrupción.

La corrupción es como el adulterio. Es una acción que no se borra. Se perdona, sí. Pero no se borra. Siempre está presente la cicatriz que deja.

¿Será por eso que los partidos presentan sus plataformas electorales con la similitud del combate a la corrupción? Estoy seguro de ello. Desean recobrar la confianza de los ciudadanos que acudiremos a las urnas el seis de junio próximo.

El interés de los partidos es enorme. Saben bien lo que está en juego. La continuación o el parón de un régimen. Nada más, pero nada menos. Por lo mismo están dispuestos a hacer de todo, para conservar y ampliar o para retomar y acotar el poder. Por lo mismo buscan ganar la confianza electoral para ese día. Después, no les puede importar menos, a unos y otros, qué suceda o si confiamos o no confiamos.

Así es, así ha sido y así será. A menos que nosotros, los ciudadanos, seamos los que decidamos transformarnos y dejar el letargo y la pereza y seamos ciudadanos enterados de lo que sucede y, en consecuencia, tomemos las decisiones que creamos nos convienen. De una manera o de otra. Pero no acarreados o por coraje o venganza, sino con entendimiento.

Ya se exhiben y se comenta el registro de la plataforma política de dos contendientes a saber. Las coaliciones “Va por México” y “Juntos Haremos Historia”. Ambas, coinciden en señalar la importancia de limitar las adjudicaciones directas para combatir la corrupción en sus plataformas electorales 2021, pero discrepan sobre el futuro de las obras de infraestructura iniciadas por el actual gobierno.

Las plataformas arrojan propuestas de los partidos que van desde nacionalizar la banca y otros sectores estratégicos, hasta “desmantelar el modelo populista” y evitar un presidencialismo autoritario.

Algo que ya tuvimos y no funcionó cuando el sexenio de López Portillo, fue la nacionalización de la banca. Que junto con la definición de “populismo”, obedece más a una ideología, que al pragmatismo que se debe de obtener para tener una mejor calidad de vida en general.

Poner atención a la plataforma electoral es vital en una elección y esto, es algo que el electorado, todo de preferencia, tendría que hacer. Lo que no se hace.

Es muy difícil que la gente que va a votar se tome el tiempo de leer y analizar. Si alguien se tomara la molestia de leer, averiguar, consultar, no le hubiera pasado como a Ricardo, el fuereño que se casó con mi prima Isabela.

La desposó y al tiempo, se arrepintió porque Isabela, nunca se corrigió. Como al “calavera” de la película. Su fama siempre le siguió.

Las coaliciones que han hecho los partidos incluyen modelos económicos, políticos y de desarrollo social. Son el plan de viaje para ir a donde nos invitan.

Ya nos lo han propuesto antes. Pero nunca los han cumplido, ni unos, ni otros. Y nosotros, no hemos estado atentos a que lo haga, ¿Confiamos que lo harán?

No lo creo, más bien, la razón es otra. Que trataré posteriormente.

Nosotros, la ciudadanía debemos escudriñar, pensar y entender las plataformas políticas para evitar que tanto los gobiernos, como los medios, comuniquen y hagan injusticias. Denunciarlas.

Si no lo hacemos, decidiremos y nos formaremos opiniones a partir de la ignorancia apasionada, del fanatismo que generan y provocan los diferentes actores políticos. Que van desde dirigentes de partidos, candidatos y candidatas, algunos medios de comunicación, personas que se dedican a dar noticias, tanto a comunicar, como analizar los temas electorales.

Poder distinguir la demagogia de la verdad, la retórica de la justicia, es vital. Para tener una exacta perspectiva de lo que en realidad persiguen los partidos políticos y quienes quieren acceder o permanecer al poder.

La confianza entre los ciudadanos se logra cuando en su relación con los encargados de velar por la justicia se hace honor a la verdad de las cosas. Ahí, El Meollo del Asunto.

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