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Lo dijo la SCJN

Lic. Héctor Ramón Molinar Apodaca.- Todos sabemos la importancia que tiene el máximo tribunal del país, que es la Suprema Corte de Justicia de la Nación. Es la última instancia. La que interpreta los derechos humanos fundamentales establecidos en la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos y emite resoluciones de carácter definitivo y obligatorio.

Por ello trasciende en la forma de vida y conducta humana, pues también obliga al poder legislativo a crear normas conforme a lo establecido por los Ministros cuando dirimen una controversia o resuelven un conflicto cuando las leyes son obsoletas; o cuando se somete a su interpretación el derecho humano de conductas que se consideran ilícitas y que según la Suprema Corte violan el libre desarrollo de la personalidad.  

El libre desarrollo de la personalidad es un derecho fundamental que tenemos todos los ciudadanos, que permite a las personas a elegir su forma de vida y materializar los planes de vida que más le agrade y pueda realizar, cuyos límites externos son exclusivamente el orden público y los derechos a terceros. 

Este derecho humano es muy claro, pues determina que se aplique siempre y que no afecte a la sociedad, ni derechos de otra persona. De tal manera que, al quedar al arbitrio de la mayoría de los ministros, que son cinco en adelante, ya es ley obligatoria para el país. Dependemos de su criterio y su potestad jurisdiccional para conformarnos bajo la frase: así lo estableció la Suprema Corte y punto.

Desde luego que el máximo tribunal no goza desde hace más de treinta años, de una fama de incorruptible, ya que se han cuestionado resoluciones que son variables según la época cuando las consideró constitucionales y después las determinó como inconstitucionales, como el caso del impuesto del uso y tenencia de los vehículos y otras de perspectiva de género que son otro tema.

Un ejemplo de ello, es que, cuando el matrimonio entre hombre y mujer era considerado un derecho constitucional, llegaron los miembros de la LGBTT y demás, a exigir que el matrimonio entre personas del mismo sexo se estableciera como legal, basándose en el libre desarrollo de la personalidad y la Suprema Corte de Justicia de la Nación cambió su anterior resolución por otra nueva, en donde emitió que es inconstitucional el matrimonio entre hombre y mujer dando entrada a lo que ya sabemos todos. 

Recientemente la Suprema Corte de Justicia de la Nación, declaró como inconstitucional prohibir el consumo lúdico de la marihuana, porque viola el derecho humano del libre desarrollo de la personalidad, siempre y que su consumo no afecte a terceros y que no se consuma donde haya menores. ¡¡¡Por favor!!! ¿quién se la cree?.

También debo admitir que las épocas cambian en valores y costumbres, además de ser parte de una sociedad que contribuye a que la corrupción siga más firme que los principios morales y religiosos, mismos que difícilmente se pueden cultivar bajo el nuevo esquema que aportan los derechos humanos y que según mi opinión, en el caso del libre desarrollo de la personalidad, se cae fácilmente en el libertinaje. 

Lo preocupante en el caso del consumo lúdico de la marihuana y que posteriormente se legalizaran las demás drogas, sin duda alguna, es que la niñez es la principal víctima de estas decisiones impulsivas y sin consultar a la ciudadanía, que hasta hace poco propuso el presidente, en que toda propuesta de orden público e interés social, debe ser consultada para que la mayoría del pueblo decida; y no dejar que una mayoría de cinco votos o más de los Ministros de la Suprema Corte decidan por nosotros.

Antes de dictar resoluciones donde se afecta a la familia o a terceros, la Suprema Corte de Justicia, debe analizar que prevalece ante todo el interés superior de los menores, que incluye hasta la mayoría de edad; cuya protección está obligado el estado, antes de beneficiar a individuos adultos a decidir su forma de vida como nos plazca. 

Todavía en México nos falta mucho para legislar en favor de los menores. Da enorme tristeza acudir a los lugares donde hay marginación y pobreza, la forma de vida de la niñez, sin que haya autoridades competentes para protegerlos de todo tipo de violencia, tal y como se ha establecido en las leyes creadas recientemente en favor de la mujer; la niñez en todo caso es primero.   

Porque la niñez es la más expuesta a todo tipo de violencia, sea patrimonial, sexual, psicológica y física. Son los más vulnerables. ¿Quién vigilará que no se consuma marihuana en donde se encuentra un menor? ¿Cómo actuará la autoridad? Si todavía la fiscalía no puede con el paquete de delitos de narcomenudeo, -que será un respiro para cerrar las miles de carpetas de investigación abiertas porque ya no es delito-, ¿qué más tendremos que tolerar con la interpretación del libre desarrollo de la personalidad?. 

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