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Las preguntas que dejó el asesinato de Luis Donaldo Colosio

MÉXICO- Mario Aburto, quien desde marzo de 1994 es identificado como el asesino material de Luis Donaldo Colosio, quien era candidato del PRI a la presidencia de México, ha sufrido tortura desde entonces, acreditó la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH).

A 27 años de que se registraron los hechos que acabaron con la vida del abanderado del Partido Revolucionario Institucional, el caso aún genera dudas y aunque existe una versión de que Aburto actuó como un asesino solitario, sobre todo no se ha respondido la pregunta central: ¿Quién ordenó a matar a Colosio?

Tras presuntamente disparar contra Colosio en un mitin en Lomas Taurinas, Tijuana, aprovechando la dificultad del terreno montañoso y la aglomeración de simpatizantes del abanderado tricolor, Aburto fue torturado por la Policía Judicial Federal, adscrita a la Procuraduría General de la República (PGR), y por agentes del Ministerio Público a cargo tanto de la detención como de las primeras diligencias, estableció la CNDH.

“Los médicos que intervinieron en los hechos actuaron de forma irregular al pretender ocultar o tolerar dichos actos”, abundó el organismo que dirige Rosario Piedra Ibarra.

Además, el personal médico del centro de reclusión donde lo encerraron inicialmente también torturaron a Aburto y lo incomunicaron con sus familiares, lo que constituye una violación a sus derechos humanos, acusa la Comisión.

Las nuevas consideraciones y hallazgos advierten violaciones graves a derechos humanos, por ello la CNDH advierte que la FGR (Fiscalía General de la República) deberá realizar una investigación del caso que dio origen a la detención y sentencia de la víctima, informó en un comunicado.

“Estas nuevas diligencias se deberán abordar sin perjuicio y con perspectiva pro homine, aportar como prueba la propia Recomendación y considerar las múltiples omisiones, ocultamientos y acciones generados en el pasado”, abundó la CNDH.

Derecho a la verdad

La Comisión Nacional de Derechos Humanos del Gobierno de México emitió una recomendación a la FGR por graves violaciones a los derechos humanos, a la integridad personal y al trato digno, además de agravios al debido proceso en el caso de Mario Aburto, además de acusar que la cárcel federal que lo alberga, en Guanajuato, ha impedido establecer comunicación entre el preso y la CNDH.

La sociedad mexicana y el acusado tienen derecho a la verdad sobre los hechos ocurridos en marzo de 1994, señaló el organismo, además de que el Estado mexicano debe responder por sus actos mediante la reparación del daño y la toma de acciones políticas que garanticen la no repetición.

“Con el fin de romper el círculo de impunidad e injusticia que por décadas ha lastimado a nuestro país”, estableció la CNDH.

Aburto debe ser atendido conforme a la Ley General de Víctimas, inscrito al Registro Nacional de Víctimas y recibir atención médica y psicológica, además de ser puesto en contacto con su familia, determinó.

Un magnicidio sin responsables

A pesar de la importancia política del asesinato de Luis Donaldo Colosio, quien fue privado de la vida en un contexto en que el PRI aún conservaba casi la totalidad del control político de México y en que el presidente elegía a su sucesor, 27 años después no se investiga a ningún responsable ni se tiene sentencia contra nadie además de Aburto.

En 2001, el reportero Julio Scherer García, fundador del semanario Proceso, publicó el libro Máxima seguridad: Almoloya y Puente Grande, donde en una entrevista con Aburto el preso ya advierte que ha sido sometido durante su encierro a prácticas crueles que afectan su conciencia y emociones.

“Necesitaría que se esclareciera esto, el caso, desgraciadamente creo yo que no se va a esclarecer porque las autoridades de ese tiempo tuvieron manera de desaparecer las pruebas, alterar otras y ahora las nuevas autoridades que afortunadamente tenemos (en referencia al sexenio de Fox), aunque tengan la mejor de las voluntades, si no cuentan con las pruebas necesarias, ¿qué van a poder demostrar a la sociedad?”, dijo Aburto a Scherer.

“Pienso en mi caso y también en el 68, las matanzas del 10 de junio, de Aguas Blancas, Chiapas, de Guerrero, el asesinato del cardenal Posadas”, enumeró entonces.

En un contexto de fuerte presidencialismo en México, se ha especulado en repetidas ocasiones que el autor intelectual del asesinato de Colosio fue el entonces mandatario Carlos Salinas de Gortari, sin que a la fecha haya operaciones serias que permitan fincarle responsabilidad.

El asesinato del candidato del PRI a la presidencia en 1994 llevó a que Ernesto Zedillo lo sustituyera en sus aspiraciones y, eventualmente, se convirtiera en presidente de México.

El priista gobernó el país hasta el 2000, cuando ocurrió la primera transición democrática en la historia del México reciente desde la fundación del PRI, que se remonta al Partido de la Revolución Mexicana (PRM) fundado por el general Lázaro Cárdenas en 1938, durante el proceso de pacificación del país tras la Revolución mexicana.

Al convertirse Vicente Fox en presidente de México como abanderado del Partido Acción Nacional (PAN), dio oportunidad a que Scherer se entrevistara con presos significativos en penales de alta seguridad, como Aburto.

Posteriormente, el acusado de asesinar a Colosio ha sufrido un aislamiento radical inclusive de sus familiares, como acusa la CNDH, lo que en los hechos evita que aporte su conocimiento sobre la autoría intelectual del magnicidio.

La periodista Laura Sánchez Ley ha investigado a fondo el caso Aburto y lo ha abordado en distintas publicaciones, mientras que el novelista Élmer Mendoza, de origen sinaloense, publicó una novela donde un sicario es contratado en Tijuana para ejecutar al candidato del PRI, titulada Un asesino solitario y publicada en 1999.

Sputnik

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