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La lealtad vs la obediencia

Dr. Fernando A. Herrera M.- Confundir la lealtad con la obediencia ciega es uno de los errores más comunes y costosos en la política.

Cuando el entorno de un gobernante define la lealtad como un ejercicio de sumisión y aplauso permanente, anula el pensamiento crítico de su entorno.

La verdadera lealtad institucional no radica en decir “sí a todo”, sino en tener la confianza de advertir los riesgos antes de que los problemas o las decisiones se conviertan en crisis.

La diferencia entre obediencia y verdadera lealtad

La obediencia ciega protege al cortesano: Consiste en validar cualquier idea del mandatario, aunque sea errónea, para evitar el conflicto personal y asegurar un puesto. Su prioridad es quedar bien, no que el gobierno funcione.

La lealtad real protege a la persona que respeta o admira, que es con quien trabaja y, por supuesto, a la institución: Consiste en decirle al gobernante lo que necesita saber, no lo que quiere escuchar.

Implica presentar diagnósticos incómodos y proponer alternativas viables, sin temor a que haya costo por disentir.

El costo en la gestión actual de la presidente de México en el escenario del Mundial de Futbol y la falta de decisiones a tiempo, propició los conflictos con la CNTE, Ayotzinapa y otras ONG que no fueron debidamente atendidas. Todo lo que está pasando es por rodearse de la gente inadecuada.

Nadie se atreve a prever ni a sugerir: Si un asesor o secretario tiene una recomendación o una propuesta de solución se callará por temor a que se vea como una “deslealtad” o “disidencia”.

La consecuencia es que cuando estalla el problema es demasiado tarde. Por eso, un buen gobernante debe tener a su lado colaboradores que no teman ser voces críticas que hablen a tiempo y recomienden opciones preventivas.

De otra forma el gobierno termina operando el control de daños hasta el último minuto, atrapado entre las marchas y los reflectores de la prensa nacional e internacional.

Al final, el gobernante que exige obediencia termina caminando a ciegas, pues sus colaboradores le construyen un estado de fantasía que se derrumba al contacto con la realidad.

Para cerrar esta reflexión: ¿Crees que premiar la obediencia sobre la lealtad es una costumbre en la política? ¿Realmente pierden el piso al asumir el poder?

Dr. Fernando A Herrera. Periodista y politólogo, es Doctor en Administración por la UACH. Presidente del IEE Chihuahua (2006-2015); presidente de Instituciones Electorales de las entidades federativas en México (2014). Es autor de la trilogía “Secretos” filosofía para la vida cotidiana. Presidente y director general de chihuahuaexpres.com.mx

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