Inicio ADHOCRACIA La borrosa voz de la política social

La borrosa voz de la política social

Dr. Arturo Castro.- Siempre hablar de política es causa de polémica, de una vida cierta del político que se observa como incierta, en donde la participación es sumamente activa por el interés en los intereses que representa tal actividad.

La política va de la vocación al oportunismo, ambas vías están en la normalidad, siempre han existido en la democracia mexicana. Entonces se ocupa repasar los compromisos adquiridos por los actores políticos y de la misma sociedad, cosa que se antoja un tanto cuanto difícil en base a las vicisitudes de su diversidad.

Va de políticos profesionales a actores de teatro, empresarios, académicos, deportistas y transexuales a quienes reclamarles posturas ideológicas, basadas en principios, es como pedirle peras al olmo.

“Los principios son todo”, decía Benito Juárez, quien gobernó este país en medio de una violenta lucha amasada con la ideología de la provocación de cambios estructurales en favor de la sociedad.

Una sociedad cuyo sentimiento político se encuentra dividido por la fracturación ocasionada por los protagonistas de hoy, que desde el Poder elevan su borrosa voz para defender lo indefendible, así como atacar lo inatacable.

El sentimiento político social libra muchas confusiones impulsadas por las redes sociales y los medios de comunicación que elevan la palabra y la acción pública, al igual que las ningunean, bajándolas de cualquier pedestal.

La borrosa voz de la sociedad en este raro ambiente, se expresará electoralmente el próximo mes de junio, la decisión es de cada quien y de todos a la vez. Se espera naturalmente lo mejor.

Los partidos políticos, ya sean grandes o chicos, de grupos o de único dueño, deben retomar la conciencia y vocación política, respetar su declaración de principios y su programa de acción para realizar un mejor papel.

La sociedad civil merece una buena función del circo político, como en el pasado cercano, no una presentación callejera en la que cualquiera es el protagonista principal.

La migración política sin distingo está en toda su expresión. Se ve un partido Morena muy consolidado, un PAN que lucha como siempre lo ha hecho.

Un PRI en descenso, con una militancia desatendida, ya que está a favor de la clase política dirigente que ya reparte el pastel legislativo en su pequeño cuarto de guerra, un partido que gobernó 77 años ofreciendo desarrollo, paz y tranquilidad a los mexicanos que va a la baja recurrentemente.

El sentimiento político se transmite a través de la opinión pública personal y colectiva, haciendo entonces el debate sobre el rumbo a tomar, con ideas diferentes que seguramente arrojarán resultados iguales.

Analizar este tiempo, no difiere del pasado, un pasado igual de poder por el poder mismo. Es lo mismo pero diferente, hoy con la palabra sobre la acción que teje las nuevas relaciones político-sociales-gubernamentales.

Los números y la estadística parecen lo de menos: El gasto corriente y extraordinario, la corrupción, el abasto de lo que sea, la violencia, la educación y la salud, solo son compromisos de campaña en cada ejercicio sexenal.

La borrosa voz del sentimiento político social se encuentra por todos lados hasta en donde se cree que se tiene la razón y en donde a manera de ejemplo, los programas sociales son un gran insumo en la provocación a las ideas de propios y extraños.

Ya no existe aquel México que se nos fue, el que se vivió intensamente, tal vez con mentiras, pero sin burlas mesiánicas. Finalmente, el sentimiento político en la sociedad solo aspira a lo mejor de lo mejor.

Artículo anteriorBlindaje legal contra el robo de insumos a instituciones médicas
Artículo siguienteMiriam Soto y Jesús Valenciano van por la reelección