Dr. Fernando Antonio Herrera Martínez.- Filósofos e intelectuales, siempre críticos del sistema, propiciaban cambios en los gobiernos.
A partir del siglo XVIII y XIX, con las revoluciones y propuestas de los intelectuales, surgieron gobiernos que se identificaron con lo común o con lo libre. México tuvo largos periodos de confrontación hasta conseguir un sistema híbrido hegemónico, con sexenios de sesgo hacia lo común o hacia lo libre, pero siempre autoritario; sistema creado por Lázaro Cárdenas.
Los intelectuales de aquel sistema eran beneficiarios sin abandonar su crítica, así fuera ácida, melosa o bivalente.
En el periodo neoliberal de 1988 a 2018, se obligaron al elogio, unos más, otros menos, para conservar sus apoyos, sin rubores ni sonrojos.
El regreso a la hegemonía con Andrés Manuel, en 2018, los obligó a la definición como partidarios o contrarios, sin apoyos a la vista para nadie.
Ahora el presidente les dice intelectuales a los afines e intelectuales orgánicos a sus adversarios.
Volvemos al estilo autoritario creado por Lázaro Cárdenas en 1936 y que duró hasta José López Portillo (1982). El de Miguel de la Madrid Hurtado se considera de transición 1982-88
Posdata.- Citar a Gramsci no cabe porque este gobierno entiende al revés su definición de intelectuales orgánicos.
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