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Índice de Capacidad para Combatir la Corrupción

Daniel Valles.- Medir la corrupción es un tanto difícil. La gente siempre me pregunta que cómo lo hacen. La respuesta no siempre es sencilla porque en realidad es complicado. Se tienen estimaciones y percepciones con base en la medición que Transparencia Internacional hace mediante sondeos en la población, las empresas y las entidades de gobierno de un país.

Incluye elementos como el número de trámites para abrir un negocio, una empresa, impartición de justicia, tratamiento de la ecología, derechos humanos, licitaciones del gobierno y fórmulas económicas que sólo los economistas entienden, entre otras cosas.

Entonces, la respuesta más sencilla y cierta es que se mide la percepción que la gente tiene de la corrupción que impera en el gobierno, las empresas y la sociedad en general.

Cuando inicié con un grupo de personas la confección de lo que ha sido el programa Pro Integridad Avanza Sin Tranza, le preguntamos a más de 600 juarenses cómo percibían la actividad del gobierno en cuanto a la corrupción que pudiera existir.

La respuesta en 2014 fue que 9 de cada 10 personas nos dijeron que habían sido extorsionados, les habían pedido “moche” o tuvieron que dar “mordida” para realizar algún trámite oficial. Sin distinción del tipo de trámite o de oficina de gobierno.

Al hablar de corrupción siempre se debe de tener en mente que la corrupción per se, no es un delito, es una falta moral, ética en el carácter de la persona. Por eso es tan difícil de medir. Mucha pasa desapercibida para la medición o no es catalogada como tipo o forma. Que hay muchos y variadas, respectivamente.

Para hacer la medición más real y cierta, hay que darle eso, forma. Señalar sus ponentes. Donde puedo señalar a “bote pronto” cuatro que nos ilustrarán la percepción.

  1. Nunca es accidental.
  2. Siempre involucra un abuso de posición.
  3. Tiene que haber un poder confiado.
  4. Tiene que haber una ganancia privada.

En las pasadas campañas políticas que hemos visto, la corrupción fue señalada como uno de los mayores enemigos a vencer. Y con razón. La corrupción en México es la madre de todos -o casi todos- los males que padecemos, juntamente con su hermana gemela, la Impunidad.

En buena medida, el actual presidente de la república ganó la elección de 2018, con base en un discurso en el cual aseguraba que terminaría con la corrupción, apenas tomara posesión, cosa que ha quedado a deber.

Cuando tuve oportunidad de hablar con él, se lo dije claramente: “La corrupción no se elimina, sólo se controla”, pero no me atendió, no me escuchó, como al parecer no escucha a toda la gente que de él está cerca. Y la corrupción no se ha terminado ni se ha controlado un poco. De hecho, va en aumento.

Medir la corrupción como escribo arriba es incierto y difícil, se mide la percepción, lo hace Transparencia Internacional, pero lo que sí se puede medir es la intención de combatirla y en esto, nuestro país, en el México de la autoproclamada Cuarta Transformación, ha salido muy mal librado en lo que se conoce en el mundo como el Índice de Capacidad para Combatir la Corrupción.

El índice se lanzó en 2019 para evaluar la capacidad de los países latinoamericanos para detectar, sancionar y prevenir la corrupción. Lo puede usted ver en: https://www.as-coa.org/articles/2021-capacity-combat-corruption-index

La tercera edición del Índice CCC cubre 15 países de América Latina y ofrece comparaciones interanuales para todas estas naciones.

El Índice CCC evalúa y clasifica a los países en función de la eficacia con la que son capaces de combatir la corrupción. Lo cito textual a continuación.

“La que no combaten porque no quieren, no saben, no pueden, no les importa, Por ello crece la impunidad”. Se considera que los países con una puntuación más alta y cercana al 10, tienen más probabilidades de ver a las personas corruptas procesadas ​​y castigadas.

El ranking es como sigue:

  • Uruguay (7.80 de 10)
  • Chile (6.51)
  • Costa Rica (6.45)
  • Perú (5.66)
  • Argentina (5.16)
  • Brasil (5.07)
  • Colombia (4.81)
  • Ecuador (4.77)
  • Panamá (4.55)
  • República Dominicana (4.38)
  • México (4.25)
  • Paraguay (4.08)
  • Guatemala (3.84)
  • Bolivia (2.43)
  • Venezuela (1.40)

El Índice CCC analiza 14 variables clave, incluida la independencia de las instituciones judiciales, la solidez del periodismo de investigación y el nivel de recursos disponibles para combatir los delitos de cuello blanco. Estas variables se dividen en tres categorías: capacidad jurídica, democracia e instituciones políticas, sociedad civil y medios de comunicación.

Este índice se basa en datos extensos y en una encuesta propia realizada entre los principales expertos en anticorrupción de Control Risks, el mundo académico, la sociedad civil, los medios de comunicación y el sector privado.

Una cosa es clara, en México el combate a la corrupción es un discurso más que se repite a diario y no se ha dejado de pronunciar. Se presume que se hace, pero no se nota ni dentro ni fuera del país.

Lo grave es que como muchos que estamos adentro y todos los de afuera sí lo notan que nada se hace. Entendemos que el discurso, ante la evidencia, no concuerda y el mismo cumple al menos con tres, de los cuatro componentes de la corrupción que señalo en la presente entrega. Ergo…