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Eventualidad política es lo de hoy

Arturo Castro.- La Sociedad mexicana tiene una historia escrita y otra por escribir, se llega de una conquista, pasando por la independencia, la reforma y la revolución, una expropiación petrolera casual, al igual que un neoliberalismo y una transformación de cuarta sin saber qué es.

Transformar un país implica un cambio de sistema y no cambiar para permanecer igual, lo extraño es la creencia popular que valora y enaltece a cualquiera por el solo hecho de ser un político que ofrece fiesta y bienestar.

La política tiene políticos de los más diferentes perfiles, se ofrece a todos y a cada quien, no se necesita educación solo un oficio de querer ayudar sin saber porqué, lo relativo a la ciudad necesita la perfección de la idea sobre lo que se quiere ser.

La mentira impera sobre la verdad ante una sociedad que cree lo que hay, no pregunta, mucho menos investiga la razón de lo que se publica sin razón, no se protege ante el descalabro social de la anarquía cotidiana.

La política tiene demasiadas mentiras ante lo cual no existe vacuna alguna, es el engaño popular frente a una vida que se vive normal, es la imagen del actor protagónico en el imaginario popular.

El político es un ser empoderado que llega a un principado incluso a rey, los súbditos le aclaman como la solución a todos sus males, generaciones pasan y todo sigue igual.

Hoy estamos igual que antes, sin los políticos que ya se fueron, pero con nuevos protagonistas que sin ideología se cambian de partido político al por mayor, son los intereses personales sobre los de aquel arte político llamado vocación.

Los discursos de hoy parecen salidos de alguna película de Disney, es un protagonismo exacto para convencer a aquellas mentes dominadas por una educación que habla de la Malinche como heroína de la conquista asumida.

Una conquista inútil que solo robó el oro de los aztecas y dejó una historia sin oficio ni beneficio, porque Hernán Cortez murió olvidado como cualquier campesino español.

Benito Juárez no gobernó el país, se la paso huyendo de las balas en un gobierno itinerante y es el máximo héroe de México. Pancho Villa era un hombre que huía de la ley y Emiliano Zapata un fan de las tierras de cultivo como patrimonio personal.

La eventualidad política es parte de la historia que busca un lugar en el libro próximo a publicar titulado “Puras Piñas” acerca del mundo político de hoy y que sigo escribiendo con devoción.

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