Inicio LA OTRA NORMALIDAD El regreso a clases en las aulas

El regreso a clases en las aulas

Jorge Quintana Silveyra.- Prever que el regreso a clases presenciales será en la siguiente semana, es aventurado y sobre todo, en educación básica. El estado físico de las instalaciones de los centros escolares no es el mejor, hay muchas escuelas que han sido objeto de robos y vandalismos, tener un diagnóstico de cada una nos daría un elemento fundamental para tomar decisiones al respecto.

Por otra parte, a estas alturas el sistema de educación media y superior está concluyendo semestre y, por lo tanto será más el riesgo que el beneficio.

¿Por qué no se toma el periodo vacacional para arreglar desperfectos, pintar, remozar los centros de educación y preparar un regreso agradable para toda la comunidad escolar, después de más de un año? Seguramente que quieren regresar a su centro de estudio y trabajo, pero esperan sea un retorno memorable.

Está también el panorama de todos los que no han sido vacunados, que son la mayoría de los alumnos, por lo que el riesgo se mantiene, el magisterio aún no pasa el tiempo de generación de anticuerpos, por lo que es otro riesgo que debemos medir.

Toda la sociedad quiere regresar a la normalidad del periodo pre pandemia; sin embargo, ya nada es igual. ¿Cuántos prefieren no inocularse y dejar a la casualidad, al azar, la posibilidad de enfermarse?

Tantos detalles se involucran en el proceso educativo, la manera de estar en clase, la forma de convivir en clase y en el receso, el transporte desde y hacia la escuela, todos deben ser analizados y planeados con anticipación, con sumo cuidado.

Así pues, regresar a clases es un reto mayúsculo, para poder asegurar el éxito y el menor de los contagios, hay prisa pero también debe imperar la cordura, el sentido común, la precaución de padres y maestros, en fin muchas tareas a cumplir previamente.

Porque además está el problema académico, el rendimiento escolar, la deserción, el ausentismo, el índice de aprovechamiento, la eficiencia terminal. Una suma de indicadores que nos permiten concluir si el ciclo escolar fue positivo o habrá que establecer una serie de medidas remediales.

No es sencillo, no es fácil, el proceso enseñanza-aprendizaje ha sufrido un impacto definitivo en la comunidad educativa, por lo que debemos evaluar de qué tamaño es ese impacto y qué haremos para resolver el proceso dañado por las causas que todos conocemos.

Para quien no esté involucrado en la educación es sencillo plantear el regreso a las aulas, pero para quienes viven diariamente el proceso debe prevalecer la sensatez, analizar con cuidado, para no provocar una reacción negativa en el control de la pandemia y la sanidad pública.

Tomemos con mucho cuidado la decisión, millones de personas participan directa o indirectamente en la educación, pensemos en ellas y que la respuesta sea consensuada por toda la comunidad educativa.