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El otro virus mortal llamado alcoholismo

Lic. Héctor Ramón Molinar Apodaca.- Por lo pronto la pandemia del coronavirus ya desestabilizó al mundo en todos los aspectos. Se propaga con gran facilidad y el contagio puede ser mortal en algunos casos, según nos han explicado los científicos de todo el mundo. Todos sabemos las recomendaciones sanitarias: lavarse las manos, cubrebocas, desinfectante y quedarse en casa.

Tras la pandemia vienen las consecuencias sobre la mente afectando en infinidad de personas con miedo, pánico o terror a lo desconocido. Pues es un virus que no se ve, pero que se puede sentir a través de la sintomatología como lo son la fiebre, dolor de cabeza, dificultad para respirar, ojos llorosos, nariz congestionada y con eso es suficiente para buscar ayuda profesional.

La ayuda profesional solamente se puede dar a través de los hospitales, que tienen el equipo necesario especializado en epidemias.

Otra consecuencia es la que se está dando en las familias que están quedándose en casa por orden de las autoridades. Todos en casa para evitar contagiarnos y por ese hecho, surtir la despensa con todo lo necesario para sobrevivir durante los meses que tendremos que tolerarnos toda la familia, como en los últimos cien años no había sucedido.

Otra noticia causó pánico. Cuando una fábrica productora de cerveza cerró sus operaciones por no ser una actividad esencial y se anunció que habrá escasez en la producción y venta de licor, hubo una reacción en cadena de solidaridad alcohólica, provocando otro impacto.

Los consumidores de bebidas alcohólicas sacaron sus ahorros para llenar el refrigerador de cervezas, y accesorios compatibles para superar la crisis ocasionada por el virus. Solos en casa y sin licor no es vida.

El alcoholismo es la otra enfermedad que se contagia con mucha facilidad. Basta beber y beber, para sentir el placer de salir de este mundo, al del alcohólico soñador. Al que se siente el rey con dinero y sin dinero.

Si bebes con cierta frecuencia y hasta que te emborrachas es la señal de que el virus ya lo tienes en tu cuerpo y mente. Exigirá continuidad del tratamiento para evitar entrar en crisis emocional. La dosis la aumentas, porque curiosamente la cruda se cura con otra borrachera.

Las familias que conviven con uno o varios alcohólicos en casa, tendrán un enfermo de las emociones que trastornará también a los que no beben, a los que no tienen el problema en su manera de beber. Ante la recomendación sanitaria de no salir de casa, los conflictos familiares aumentan.

Las relaciones entre parejas se deteriora y el carácter del enfermo alcohólico será impulsivo, ofensivo, voluble, desinhibido, provocador, violento, agresivo, mal humorado, incomprendido y cada vez más se destruye a sí mismo. Llevándose entre las patas a la familia.

Esta breve reseña, no la inventa el suscrito. Son datos de la vida real que cada día comparten los grupos de Alcohólicos Anónimos. Como enfermedad, está diagnosticada por la Organización Mundial de la Salud (OMS), que la considera progresiva, incurable y mortal.

El enfermo alcohólico es aquél que no controla su manera de beber y finge beber poco. Es el que no admite el problema que todos ven en su conducta. Es el que manipula a la familia y amigos para festejar con bebidas embriagantes cualquier evento o suceso. Es el que siente la necesidad de tomar para sentirse bien.

La familia es la primera en resentir las consecuencias. O quien convive todos los días con un alcohólico. Produce efectos tan negativos que puede ocasionar hasta delitos graves. El enfermo alcohólico es sensible al amor y ama tanto que con la misma facilidad que tiene para amar, mata el amor.

Ya tenemos noticias anónimas de las denuncias por violencia familiar. Se espera que cuando los juzgados familiares abran de nuevo, se saturarán de demandas. La violencia de género también aumenta considerablemente y no es generada por el encierro, sino porque el alcohólico no sabe convivir sanamente y se pierde en su mundo artificial. Tampoco se puede achacar al coronavirus. La pandemia del alcoholismo llegó cientos de años antes y sigue contagiando al mundo entero.

Pero también existe una solución: Alcohólicos Anónimos. Es una agrupación de hombres y mujeres, que comparten su mutua experiencia, fortaleza y esperanza para resolver su problema común y ayudar a otros a recuperarse del alcoholismo.

El único requisito para ser miembro es el deseo de dejar de beber. O sea el deseo de vivir en plenitud y recuperar a la familia o superar el dolor por la pérdida de un amor. Están en todo el mundo y no cobran. Puedes ingresar por internet y solicitar información y pedir ayuda. 

Abogado@hectormolinar.com