Dr. Fernando A. Herrera M.- El análisis del Quinto Informe de Gobierno de Marco Bonilla Mendoza obliga a poner la lupa sobre un fenómeno extraordinario en el mapa de la administración pública mexicana: La soberanía en las finanzas.
Mientras la enorme mayoría de los municipios del país padecen de una asfixiante dependencia de la Federación —llegando a subordinar hasta el 90% de sus presupuestos a las participaciones del centro a través del estado—, la capital ha consolidado la tesis de que es posible alcanzar la autosuficiencia administrativa.
Chihuahua alcanzó una autonomía financiera del 55 por ciento en el segundo trimestre de 2026.
El municipio reportó 2 mil 408 millones 271 mil 78 pesos de ingresos propios, frente a un presupuesto total de 4 mil 410 millones 79 mil 523 pesos.
Este sólido desempeño fiscal se sostiene en una recaudación municipal que muestra la confianza ciudadana hacia la administración, superando las proyecciones iniciales con una eficiencia recaudatoria del 115 por ciento tan solo en el primer trimestre del año.
Este blindaje cobró una relevancia crítica al servir como amortiguador directo ante la baja desproporcionada de las participaciones federales, la cual representó un recorte cercano a los 90 millones de pesos para el municipio. De no haberse conseguido esta suficiencia en la recaudación, los programas urbanos se habrían visto comprometidos.
Las claves
Chihuahua Capital mantiene de manera consecutiva la calificación crediticia AAA (mex) con perspectiva estable otorgada por agencias internacionales como Fitch Ratings y HR Ratings, el nivel más alto al que puede aspirar un gobierno local en el país. Este logro se apoya en tres pilares estratégicos:
• Cero endeudamiento nocivo: Operaciones y obras ejecutadas mediante una eficiente combinación de recursos con el Gobierno del Estado, manteniendo al municipio en el primer lugar nacional con la menor deuda per cápita.
• Modernización tecnológica: Un robusto programa de digitalización de trámites, la habilitación de 16 puntos estratégicos de cobro automatizado y campañas permanentes de regularización fiscal incrementaron de forma sostenida los ingresos propios.
• Certidumbre para la inversión: La calificación Triple A actúa como un sello de confianza internacional que reduce el riesgo financiero de la ciudad, convirtiendo a la capital del estado en un polo altamente atractivo para la llegada de capital privado y desarrollo industrial.
Las voces del informe
Al presentar la glosa de su informe ante el Ayuntamiento, el alcalde Marco Bonilla Mendoza destacó el valor de mantener el orden en la casa como un principio de supervivencia institucional: “La disciplina financiera no es solo un indicador técnico; es la garantía de que el destino de Chihuahua se decide aquí, protegiendo el dinero de los chihuahuenses para que se convierta en obras y patrullas, sin arrodillarnos ante los vaivenes o recortes de la Federación”.
Por su parte, la regidora Mariel Padilla, al fijar postura en representación del Cabildo municipal, reconoció el esfuerzo integral detrás de los números, subrayando el valor y la capacidad demostrada por quienes operan las arcas públicas: “Gracias a las trabajadoras y los trabajadores de la Administración; ustedes son los verdaderos protagonistas en la construcción de un municipio sano, en paz y con futuro”.
La regidora finalizó enfatizando el valor de la soberanía hacendaria frente al centralismo: “El resultado de este manejo impecable es una demostración contundente de autonomía operativa y dignidad para enfrentar cualquier escenario presupuestal federal”.
La autonomía
Una de las tragedias del municipalismo en México es la sumisión presupuestal. Vivimos en un país donde la inmensa mayoría de los municipios —casi el 90%— estiran la mano y esperan, con paciencia, las migajas de los recursos federales que la autoridad se digna enviarles a través de los estados. Si la Federación estornuda, a los municipios y a los estados les da pulmonía.
Se vuelven los paganos por los recortes arbitrarios del presupuesto, obligados a administrar la escasez e incapaces de planear el futuro porque su presente depende de un plumazo burocrático en la Ciudad de México.
Chihuahua Capital tiene un techo presupuestal propio que lo distingue como un municipio que rompe paradigmas.
El reciente quinto informe de trabajo del alcalde Bonilla revela que casi el 45% de los ingresos totales son propios. Lograr casi la mitad de la autonomía financiera es una auténtica hazaña fiscal. Este blindaje no cayó del cielo, es el resultado directo de una recaudación eficiente del impuesto predial —que representa casi la mitad de los ingresos locales— y de una agresiva pero muy eficiente modernización digital de los trámites que le hace la vida más fácil al ciudadano.
Mientras el gobierno federal aplica recortes presupuestales arbitrarios y, muchas veces, sin previo aviso, la capital del estado ha construido un escudo económico que le permite, con ajustes bien pensados, continuar con el trabajo que impulsa el desarrollo de la ciudad.
El dinero que los ciudadanos capitalinos aportan se utiliza para resolver los problemas de los chihuahuenses Hagamos una revisión de su impacto en la comunidad:
Primero: el tema que a todos nos quita el sueño: la seguridad. Gracias a estos recursos propios, el financiamiento de la Plataforma Escudo Chihuahua, la capacitación y el equipamiento de los policías no sufren interrupciones ni dependen de si los fondos federales para seguridad vienen recortados o simplemente no llegan. La tranquilidad ciudadana no se negocia ni se calendariza de acuerdo a recursos que vienen del presupuesto federal.
Segundo: La obra pública. Los puentes, el bacheo intensivo, la pavimentación y la modernización de la iluminación LED se pagan con dinero de los chihuahuenses. Y la clave del éxito está en la excelente sinergia y el respaldo de la gobernadora María Eugenia Campos, que permiten mezclar estos recursos locales con los estatales. Así, cada peso chihuahuense se potencia o multiplica, garantizando que el desarrollo urbano avance al ritmo de las necesidades de la gente y no al paso tortuoso de una burocracia federal.
Tercero: Quizás el más técnico pero vital: el blindaje financiero. Contar con esta liquidez permite al municipio operar con niveles de deuda neta prácticamente en ceros con respecto a sus ingresos disponibles. Mientras otros municipios del país tienen que pedir prestado a tasas altas para pagar la nómina o tapar los baches cuando el cheque de su presupuesto llega con recorte, Chihuahua mantiene los servicios al 100% con dinero propio en caja. Esta disciplina fiscal está avalada por agencias internacionales calificadoras como Fitch Ratings y HR Ratings, que le han otorgado al municipio la calificación crediticia Triple A (AAA) por sexto año consecutivo, un selecto club donde solo entran seis municipios de todo el país.
La soberanía financiera es, al final del día, la verdadera autonomía política. Chihuahua Capital demuestra que cuando hay orden, digitalización y la confianza de una ciudadanía que ve sus impuestos reflejados en patrullas, asfalto, puentes y luminarias, se sigue pagando a tiempo los impuestos y contribuciones.
En resumen: El desarrollo de nuestra ciudad se decide aquí y se paga con dinero de los chihuahuenses capitalinos.
Dr. Fernando A Herrera. Periodista y politólogo, es Doctor en Administración por la UACH. Presidente del IEE Chihuahua (2006-2015); presidente de Instituciones Electorales de las entidades federativas en México (2014). Es autor de la trilogía “Secretos” filosofía para la vida cotidiana. Presidente y director general de chihuahuaexpres.com.mx
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