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Assange no será sometido a “medidas administrativas especiales”

WASHINGTON- Estados Unidos aseguró que el fundador de Wikileaks, Julian Assange, no será sometido a “medidas administrativas especiales” si es extraditado, según los documentos judiciales.

Los representantes legales del Gobierno de Estados Unidos cuestionaron la severidad de la salud mental de Julian Assange en la apertura del recurso de apelación del proceso de extradición este 27 de octubre en el Tribunal Superior de Inglaterra y Gales.

El abogado James Lewis disputó la conclusión de la Corte de Westminster, de primera instancia, que el pasado enero frenó la entrega del fundador de WikiLeaks debido al “riesgo sustancial” de que se suicide en un penal estadounidense.

“La jueza de distrito erró en su evaluación del estado mental de Assange”, alegó Lewis en la sesión matinal de la vista judicial.

El letrado designado por la Fiscalía británica detalló varias garantías, “vinculantes para EU”, que la Administración de Joe Biden ha ofrecido en este recurso judicial respecto a la situación penal y atención médica que recibirá Assange de ser expulsado del Reino Unido.

Lewis mencionó la “larga relación diplomática” entre ambos países en su pulso para persuadir a los dos jueces de apelación que el editor, periodista y informático australiano “no está cerca del grado de severidad de enfermedad mental” que se requiere para evitar su extradición.

“Corremos el riesgo de compensar a los fugitivos que huyen”, dijo después de indicar que “ninguna persona extraditada desde Reino Unido se ha suicidado” en el sistema penal estadounidenses.

La defensa, que intervendrá brevemente esta tarde antes de acotar sus argumentos en la próxima sesión del día 28, respalda la “muy razonada y considerada” sentencia de la magistrada de Westminster, Vanessa Baraitser, y reprocha el intento de menospreciar los trastornos que padece su cliente.

Fuentes legales consultadas por Sputnik subrayan además que las garantías ofrecidas por EU en procesos de extradición europeos se han “vulnerado en infinidad de ocasiones”.

Assange presenció parte de la sesión por videoconferencia desde el penal de máxima seguridad de Belmarsh, donde está recluido desde hace dos años y medio.

Sin acceso al tribunal

Fuentes legales indicaron que no se encontraba bien para asistir personalmente al Palacio de Justicia, en el centro de Londres y a unos 19 kilómetros del penal.

Su pareja y abogada, Stella Moris, y el director de WikiLeaks, Kristinn Hrafnsson, protestaron esta misma mañana por la negativa de las autoridades a garantizar su presencia en la sala del juzgado.

“Me preocupa que no pueda dar instrucciones a los abogados no pedir explicaciones… aun confiamos en que pueda venir mañana [jueves 28]”, dijo la asesora legal y madre de los dos hijos pequeños de Assange.

El jefe de la Judicatura en Inglaterra y Gales, el lord juez Ian Duncan Burnett, está presidiendo, junto al lord juez Timothy Holroyde, el procedimiento de apelación en la sala 4 del juzgado, con un espacio adicional habilitado para el resto de los abogados y un puñado de periodistas y observadores legales.

El padre de Assange, John Shipton, representantes de ONGs y de distintos medios de comunicación, entre otros, siguieron los trámites por conexión digital.

Se da la circunstancia que el lord juez Burnett lideró en noviembre de 2017 el elenco judicial que rechazó extraditar al joven británico-finlandés Lauri Love a Estados Unidos, donde estaba acusado de pitaría informática.

El Gobierno estadounidense reclamó al Reino Unido la entrega del reconocido ´hacker´ para ser juzgado por tres distintas imputaciones de intrusión informática en sistemas de empresas privadas y agencias gubernamentales, incluidas el Departamento de Defensa, la NASA y la Agencia de Misiles de Defensa, entre otras.

En ese trascendental caso, que también defendió el principal abogado de Assange, Edward Fitzgerald, el Tribunal de apelación abortó la extradición en base al asumido riesgo de que Love se quitaría la vida en una cárcel estadounidense.

Es el mismo argumento que apuntala un pilar de la defensa de Assange, que llevó a la jueza de primera instancia, Vanessa Baraitser, a concluir que sería “opresivo” entregarle debido al “riesgo sustancial” de que intente suicidarse en el rígido sistema penitencial de EU.

En documentos legales presentados ante los jueces de apelación, la defensa observa que “nada sugiere que los factores” sobre la “naturaleza del trastorno mental del señor Assange y el riesgo de suicidio” hayan cambiado desde el juicio original, que concluyó las vistas orales en otoño de 2020.

El representan legal de EU cuestionó, sin embargo, la legitimidad del primer informe médico del profesor y distinguido psiquiatra, Michael Kopelman, que no mencionó que Assange había tenido dos hijos, durante su estancia en la Embajada de Ecuador, fruto de su relación sentimental con Moris.

“No fue una declaración honesta de la verdad”, sostuvo el abogado antes de recordar que “no se permite que los expertos (testigos) engañen” en procesos judiciales.

El juicio de apelación continúa el jueves 28 en el Tribunal Superior, mientras la resolución podría publicarse antes de final de año.

Ambas partes probablemente intentarán prolongar la batalla judicial hasta el Supremo británico o la Corte Europa de Derechos Humanos.

Por su parte, el director de WikiLeaks, Kristinn Hrafnsson, llama a rechazar la extradición de Assange a EU.

“Hoy resulta posible solo una decisión, un ‘no’ a la extradición”, dijo Hrafnsson, agregando que las afirmaciones de EU de que Assange no se sometería a medidas administrativas adicionales que limiten sus contactos con otras personas “no valen nada”.

El 27 de octubre comienza el juicio de apelación interpuesto por Estados Unidos en la nueva fase del procedimiento en reclamo de la entrega del fundador de WikiLeaks.

“Ellos aseguran que podrán lograr que nuestra postura cambie”, reveló Hrafnsson.

A principios de julio, el Tribunal Supremo de Londres aceptó una apelación contra un fallo de un tribunal británico que prohibía la extradición de Assange a EU.

El pasado 26 de septiembre algunos medios comunicaron que unos funcionarios estadounidenses y dirigentes de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) habían discutido la posibilidad de matar al fundador de WikiLeaks en 2017, cuando se escondía en la Embajada de Ecuador en Londres, previendo también secuestrarlo de la misión diplomática o capturarlo en caso de que intentara escapar en secreto.

Assange, acusado en Suecia en 2010 de hostigamiento sexual y violación, desde junio de 2012 permaneció en la Embajada de Ecuador en Londres por temor a ser extraditado.

En la mañana del 11 de abril de 2019 fue detenido a petición de EU, y desde ese momento Assange se encuentra recluido en la prisión de Belmarsh.

Las audiencias de extradición comenzaron el 2 de mayo de 2019. Poco después, las autoridades estadounidenses presentaron nuevos cargos contra Assange por 17 casos de infracciones de la Ley de Espionaje y revelación de información secreta. Si es extraditado a EU, el periodista se enfrenta a una condena de hasta 175 años de prisión.

Sputnik

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