Inicio LA OTRA NORMALIDAD AMLO enojado

AMLO enojado

Jorge Quintana.- Cuando el titular de la Presidencia de la República se enoja, empieza a gobernarle el sentimiento y deja de ser calmado y astuto, para amenazar y maldecir a quien no piensa como él, o a quien evidencia sus yerros o los de sus más cercanos.

Como el asunto de la casa gris de su hijo mayor, que aun cuando tiene todo el derecho de disfrutar la vida y los bienes que le acarrea su matrimonio, no deja de ser el hijo del presidente, por lo que debe observar discreción y recato en su comportamiento.

Sin embargo, AMLO se enoja y arremete contra los periodistas que sacan a la luz pública sus lujos, sin demostrar que su hijo nada tiene que esconder y la situación está clara. Así lo debe demostrar el presidente. ¿Qué objeto tiene arrancarse contra quienes, en el ejercicio de su profesión, ventilan estos asuntos?

Lo mismo pasa cuando se da cuenta, apenas, que las compañías españolas Iberdrola y otras dos, están dominando el mercado de las energías y sin mayor recato decide poner en pausa las relaciones con España, esto de hecho es rompimiento de relaciones, no se puede pausar algo que tiene ya una dinámica propia y dejando a un lado la diplomacia y las relaciones internacionales.

El presidente, en su coraje, propone el rompimiento con aquella nación europea, que dicho sea de paso, no acepta pedir perdón, como lo desea la consorte del mandatario mexicano, por hechos sucedidos en la Conquista.

Vaya pleito diario que ha de enfrentar AMLO en casa, cuando España y sus gobernantes no se amedrentan y no se disculpan.

Pero lo verdaderamente preocupante es que, a pesar de la realidad que vivimos los mexicanos, la economía en caída, la violencia en toda la geografía nacional, el fracaso de las grandes obras del sexenio, el presidente se programa diariamente para tener reuniones del gabinete de seguridad, que no resuelve nada. La mañanera sigue siendo un show de AMLO y el país en evidente caída.

Quien no escucha, no corrige; quien no planea, no resuelve; quien no gobierna, no puede reconocer la realidad, solo se envuelve en su propia óptica y cree que todos piensan igual.

Ahora su movimiento, como él lo llama, ni siquiera le da la institucionalidad de partido, se dedica a organizar la consulta, sobre todo, a organizar sus comités de defensa de la 4T para que la consulta de la revocación de mandato no sea un fracaso y posibilite la iniciativa de reforma constitucional para permitir la reelección de AMLO. Al tiempo lo veremos.

Así pues, mientras el titular del Ejecutivo Federal no se dedique a gobernar y su gabinete siga simulando y resolviendo solo lo que se les ocurra, el país va directo al despeñadero. 

No hay duda, AMLO sigue en campaña y así seguirá los próximos dos años y medio.

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