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Violencia permanente

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Jorge Quintana.- Los resultados del combate a la inseguridad, de las estrategias de lucha contra el crimen organizado, la política contra la violencia, solo siguen demostrando su ineficacia, los números de delitos de diversa índole, siguen aumentando y no pasa nada.

El feminicidio sigue aumentando en toda la geografía nacional y, tal parece, a nuestro presidente le importa poco, por lo que, a los responsables de la seguridad nacional también les parece un delito menor.

Mucho se ha escrito sobre la inseguridad, la violencia y la impunidad; los artículos científicos sobre el particular, siguen escrutando en la realidad, pero, para variar, no son tomados en cuenta por los responsables de proveer seguridad a los habitantes de nuestro país.

La pandemia es otra culpable del crecimiento de la violencia intrafamiliar, pero tampoco vemos medidas, al menos, razonables, para combatir esta forma de agresión.

La respuesta de los diversos grupos de la sociedad que claman por un alto a la violencia, han ido escalando la agresión a las autoridades, por muchas razones, entre otras, la impotencia de ver la impunidad que reina en México.

Pero seguimos igual o peor, sin dar pasos ciertos que garanticen el avance en la disminución de tantas conductas violentas que se ciernen sobre la sociedad.

¿Qué tendrá que pasar para que se den a la tarea de resolver de una vez por todas el problema? ¿Que deberá suceder para que todos y todas nos pongamos de acuerdo en el combate a la impunidad, la violencia y la inseguridad?

Desgraciadamente, para variar, los esfuerzos que se han hecho en el pasado y que dieron resultado, como todo lo bueno que sucede en la administración pública, parece destinado a desaparecer por la corta visión y la indolencia de quienes asumen la responsabilidad pública y desechan lo anterior, sin más explicaciones a la sociedad, solo que las nuevas acciones y estrategias son peores que las anteriores.

Parece que seguimos resignados a vivir con violencia y con pandemias, porque nadie se toma la molestia de aclarar las formas en que podemos ayudar, todos y todas, en el ejercicio ciudadano, a mejorar nuestra convivencia y encontrar otra forma de solucionar los mismos problemas, pero cada día más complejos.

Hagamos un alto, reflexionemos todos: ¿Cómo, cuándo y quiénes, van a ser los receptores de esta sociedad cada vez más enferma?

La violencia que se ejerce para combatir la violencia, solo crea mayor violencia; las medidas deben ser otras, pero nunca se podrá resolver la problemática si seguimos enfrentándola con las mismas herramientas, mismas que ya han demostrado su ineficacia.

Solo la sociedad conjuntamente con las autoridades, con el gobierno, con aquellos y aquellas, que son nuestros mandatarios, solo unidos, podremos encontrar la solución.

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