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Una victoria sin triunfo

Arturo Castro.- Para muchos la política es denostable, es una actividad que solo atrae consecuencias negativas, pero es tan necesaria que la sociedad cree en ella y participa como si fuese algo necesario y natural. Votar es una obligación sin penalidad por no hacerlo, esto es y parece contradictorio.

Los políticos son seres humanos que solo creen en lo que hacen, muchos para servir y otros tantos para servirse, son bravas historias llenas de esperanzas y desesperanzas, son todo tipo de conquistadores que al final representan lo mismo.

La política combina memorias que trascienden y escándalos que dan pena, es una actividad áspera que lleva a la hipocresía y a la mentira para poder estar en un medio en donde nadie es nadie y afuera alguien es alguien.

Las victorias se presentan como un resultado de los buenos oficios, de las tareas cumplidas y de la aceptación social por aquellos políticos que se cree que cumplieron, aunque estén al lado de un acantilado.

Los triunfos son los objetivos alcanzados que gozan de algún beneficio y que son objeto de reconocimiento temporal o permanente, es la aspiración de una sociedad respecto a sus políticos, que estos cumplan con la ley y con lo prometido.

En este tiempo lo que crece es la discordia, siempre ha ocurrido de diferentes formas, los pleitos ni ganados son buenos, así que el enemigo en política solamente debe ser un contrincante, sin odios ni rencores, si la sociedad ha querido al PRI con cualquiera de sus nombres, no es culpa de nadie.

El PNR (Partido Nacional Revolucionario) cumplió en el corto plazo de 1929 a 1938, el PRM (Partido de la Revolución Mexicana) de 1938 a 1946 solo fue un paso más para la consolidación de la nueva democracia que emergía de una revolución social contra el autoritarismo.

El PRI (Partido Revolucionario Institucional) fue un pilar básico de la política mexicana a partir de 1946 hasta que se convirtió en MORENA (Movimiento de Regeneración Nacional) en 2018. Son cuatro etapas que cuentan la historia del México revolucionario.

Una victoria sin triunfo se define por los cambios ocurridos en más de un siglo sin resultados reales de transformación, ya que se sigue en el tercer mundo, llamado país en vías de desarrollo, con los pobres de siempre y ese dos por ciento de la población que posee el noventa por ciento de la riqueza nacional.

Cuando se vive en un palacio y se defiende a los pobres, cuando se les da dinero y no oferta de estudio o trabajo, cuando se engaña con mentiras verdaderas, aquellos resultados que parecen positivos solo son victorias sin triunfos.

La victoria es única, el testimonio lo dan los ganadores, el engaño social es común, se compra con programas sociales antes, hoy y mañana para que parezcan triunfos, son los cambios para permanecer igual.