Inicio Perspectiva Un país no produce dinero, su función es gastarlo

Un país no produce dinero, su función es gastarlo

¿Los estados podrán empatar la parte que les toque? Cada vez hay menos dinero, debemos más y el gobierno no produce porque esa no es su función, así que su única entrada somos nosotros

Dr. Fernando Antonio Herrera Martínez.- El viernes pasado, el Consejo Nacional de Seguridad Pública anunció que serán destinados 2 mil 700 millones de pesos, mezclados con otro tanto de las entidades federativas, para equipar a policías de los municipios con mayor problema de inseguridad.

Es el primer esfuerzo de esta administración 2018-2024 luego de eliminar en 2020 el Programa de Fortalecimiento para la Seguridad (Fortaseg), que era apoyo directo a los municipios de todo el país.

La problemática en que vivimos obliga a celebrar el anuncio hecho por la secretaria Rosa Icela Rodríguez, pero también nos lleva a pensar que la ayuda anunciada no será un programa de estado permanente dado que ese dinero proviene de recursos no recurrentes como el aseguramiento de cuentas a quienes han delinquido.

Los estados tendrían que hacer modificaciones a su presupuesto para estar en posibilidad de empatar el recurso que se destine a los municipios elegidos en sus demarcaciones porque al ser una decisión tan reciente, de apenas el viernes pasado, queda claro que serán tomados por sorpresa y con sus presupuestos ya aprobados por las respectivas legislaturas estatales.

Ojalá pueda hacerse realidad el propósito del Consejo de Seguridad y las policías de los municipios con mayor problema de inseguridad puedan equiparse. Cierto que ese apoyo viene etiquetado para equipo y que puede ser de una sola vez. El dinero escasea en la federación y cada vez habrá menos por los compromisos adquiridos de manera permanente: Sembrando vida, pensiones diversas, becas, apoyos directos a familias por esto o por aquello, etc.

Recordemos que los gobiernos no producen dinero, solamente tienen el que aportan los contribuyentes. Si algún país quiere aumentar sus ingresos deberá subir sus impuestos a los ciudadanos. La deuda interna y externa de un país se paga con el mismo dinero, los apoyos mencionados, las obras, los sueldos, etc., todo se paga con los impuestos que pagamos los mexicanos.

Si la deuda alcanza el 60% del PIB (suma de lo que producimos entre todos los mexicanos en un año) es manejable pero costosa en el servicio porque se pagan intereses y representan un buen porcentaje del presupuesto federal. En realidad, la capacidad de maniobra, por parte del presidente, en el presupuesto de la federación no llega al 20% de todo su presupuesto, el otro 80% ya está etiquetado.

Los ahorros de AMLO, la decisión de eliminar las condonaciones de impuestos, intensificar el cobro de impuestos, etc., han permitido tomar oxígeno al actual gobierno federal, pero el dinero es finito y llegará, y muy pronto, la escasez y ante ello la única posibilidad de continuar el ritmo será recaudando más y eso implica subir los impuestos. Esa decisión puede alargarse un poco si se pide prestado, pero igual llega el momento de pagar y los caminos se cierran. Si AMLO logra brincar el sexenio, el siguiente ya no podría con la carga.

Terquedades

El presidente dijo el lunes: Fox dejó deuda en poco menos de 2 billones, Calderón la elevó a 5.5 billones, Peña Nieto a más de 10 billones y ahora ya pasa de los 12 billones. Pero esa película ya la vimos, éramos jóvenes los que ahora tenemos 65 o más, lo vivimos con nuestros padres en la época de Luis Echeverría y José López Portillo, luego al hacernos adultos y ya de los 35 a los 45 nos tocó en carne propia con Miguel De La Madrid y Carlos Salinas, sobre todo cuando de la noche a la mañana un millón se transformó en mil pesos; es la magia o receta para que un país se financie de sus ciudadanos.

Ustedes, los que tienen de 50 años para abajo, lo saben y los menores están por vivirlo, de hecho, ya lo viven porque los trabajadores más jóvenes que pagan impuestos no saben ni tienen claro cuánto pagan por servicio de deuda por el Fobaproa de Ernesto Zedillo. Y los millennials ya empiezan a contribuir por los errores de los expresidentes que nos endeudaron y que ya enumeré al inicio de Terquedades.