Dr. Fernando A. Herrera M.- En la política hay una máxima que se respeta como ley de la física: las casualidades no existen. Lo que parecen coincidencias suelen ser las primeras bases de un acuerdo que tiene tiempo trabajándose.
La reciente visita de Alejandro “Alito” Moreno a Chihuahua no fue de cortesía ni un acto rutinario de su agenda. Propició el espacio ideal para un “cafecito” estratégico y charlas tras bambalinas que evidencian cómo se mueven las cartas para ir al juego de la sucesión gubernamental de 2027.
Ahí, en el centro de la mesa, debió departir con Marco Bonilla, alcalde de la capital, quien sigue tejiendo fino y operando con la disciplina que respeta los tiempos legales electorales, pero con la suficiente contundencia para afianzar una potencial candidatura que sume a todas las fuerzas opositoras posibles. Se sabe que cuenta con el respaldo de la militancia y la dirigencia de su partido (PAN), pero su verdadero reto está en el desarrollo de la ingeniería de las alianzas externas.
El PRI
Para el Revolucionario Institucional, el panorama local es pragmático y hasta frío. Ese partido carece actualmente de una figura propia con el peso demográfico y el arraigo necesario para competir en solitario por la gubernatura. El “tejido fino” de Bonilla le ofrece al PRI un ganar-ganar indispensable.
Al abanderar al panista en una eventual candidatura común, el tricolor no cede su identidad, pero asegura la sobrevivencia. Bonilla garantiza el piso de votación necesario para conservar el registro estatal, mantener prerrogativas y, de paso, negociar posiciones clave como alcaldías de la sierra y una que otra regiduría.
El PRI aportaría lo que queda de su estructura histórica y un porcentaje de votos que por pocos que sean, en una elección cerrada contra la maquinaria federal que apoya a Morena, puede hacer la diferencia hacia la victoria. Dos partidos ya están convencidos y todo indica que el priismo de cepa adoptará la causa sin titubeos.
Naranja
Sin embargo, un buen aliado que podría completar la tercia invencible está en el análisis político que indica buscar en ese mismo tejido fino, la posibilidad de sumar al tercer jugador: Movimiento Ciudadano (MC).
El propio Marco Bonilla ha confirmado públicamente que ha tenido acercamientos y diálogos formales tanto con el líder moral del partido, Dante Delgado, como con liderazgos locales de la talla de Alfredo “El Caballo” Lozoya.
Liderazgos naranjas en el estado, como el diputado Pancho Sánchez, insisten en que el partido tiene la fuerza propia —tras el crecimiento electoral de los últimos procesos— para competir en solitario contra Morena en 2027. Pero Chihuahua siempre ha sido un laboratorio político con reglas propias.
En el Congreso del Estado, el bloque opositor ya opera de facto en temas clave de contención frente a las reformas de la llamada Cuarta Transformación. Si Bonilla logra convencer a la dirigencia naranja de que Chihuahua requiere una excepción pragmática para “defender al estado”, consumaría una obra maestra de la negociación.
El tablero
Sumar a MC aportaría votos y sumaría esfuerzos con el PAN y el PRI para capturar al electorado flotante, urbano y joven que detesta a Morena, pero que casi nunca, o nunca, ha votado.
El escenario está puesto. Si la alianza se consolida en un frente de hasta cuatro partidos —sumando lo que queda del PRD local, más el PAN, el PRI y MC—, Morena podría enfrentar un bloque compacto y blindado.
Dr. Fernando A Herrera. Periodista y politólogo, es Doctor en Administración por la UACH. Presidente del IEE Chihuahua (2006-2015); presidente de Instituciones Electorales de las entidades federativas en México (2014). Es autor de la trilogía “Secretos” filosofía para la vida cotidiana. Presidente y director general de chihuahuaexpres.com.mx
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