Inicio Perspectiva Sueño o realidad la calidad educativa

Sueño o realidad la calidad educativa

Mario Alberto Álvarez Porras (*).- El significado dominante de la calidad educativa en el campo de la educación mexicana se inserta en un contexto educativo, sociopolítico y económico.

El significado dominante de la calidad encuentra un gran apoyo e impulso en la tendencia pragmático-conservadora, que es la dominante en nuestro espacio educativo, al igual que en nuestra realidad económica, política y social.

Lo anterior se debe a la racionalidad tecnocrática que priva en la educación superior y se extiende a la educación básica, así como a la preponderancia del interés utilitario y pragmático que guía a los actores educativos principales, a quienes podemos denominar actores pragmático-conservadores.

En consonancia con la racionalidad tecnocrática de los actores principales, el impacto de la educación se percibe en la inserción de los egresados al aparato productivo, es decir, como agentes del proceso económico.

En ese sentido, la educación impartida en el ITAM o en el Tec confrontado frente a otros significados construidos para dar sentido al mismo. El significado dominante de calidad, al ser analizado críticamente y al ser término, resulta ser un concepto que implica y contiene diversos problemas, no solamente de orden conceptual, sino moral, social, cultural, político, etc.…

Dichos problemas podemos enunciarlos de la siguiente manera:

Se concibe la calidad como distinta de la equidad. Se identifica la calidad con la eficiencia y la eficacia.

La calidad se identifica con la eficiencia y la eficacia

El concepto pragmático-conservador de calidad educativa que reduce ésta a la eficiencia y la eficacia eliminando los otros componentes, o bien desvalorizándolos implica específicamente para las instituciones de educación superior que al atenderse únicamente o principalmente la eficacia y la eficiencia, se descuide la pertinencia y la relevancia y no se atienda lo específicamente educativo, es decir, lo sustancial o razón de ser de las mismas.

Sin embargo, al hacerlo, lo estrictamente educativo cede su lugar a la gestión, que además deja de tener un tinte participativo y se convierte en gestión unipersonal y tecnocrática.

La pertinencia se considera idÈntica a competitividad

Bajo la tesis de que la educación debe ser funcional, se impulsa la inserción de los sujetos en su contexto, de tal modo que no sean disfuncionales a la estructura y a la dinámica social existentes. Dado que dichos actores y sus proyectos requieren de sujetos calificados y competitivos, se impulsan los modelos educativos basados en competencias.

De ahí que la pertinencia de contenidos y procesos que se orientan a desarrollar la formación integral ceda su lugar a la educación en competencias, ya que éstas resultan más pertinentes al orden social e inclusive al sueño americano. Se cuestiona o de plano se niega la pertinencia de promover la conciencia social crítica. Así, la educación solo es pertinente y de calidad, cuando desarrolla competencias en el educando.

El impacto es igual al Èxito laboral

De acuerdo con el significado dominante de calidad educativa, solo si se manifiesta el éxito del producto en el mercado se considera que la educación impartida es de calidad. Lo anterior se encuentra íntimamente ligado con el prestigio de la “marca educativa”, ya que, a su vez, el mercado selecciona la marca que mejor responde a sus necesidades y que está mejor posicionada ante los consumidores.

En este sentido y sobre todo en la educación con modalidades o carreras terminales, el impacto se mide por la satisfacción del cliente o consumidor, que para el caso es el empleador o directivo, y en ese sentido lo que el empleador puede manifestar es su juicio acerca de los resultados, la productividad y la competitividad del sujeto formado en el espacio educativo.

Una vez identificados algunos de los principales problemas que acarrea este significado dominante de calidad educativa se hace necesario resemantizar el término, de tal modo que se puedan superar estos problemas.

Referencias

García, E. C. (1998). Evaluación de la calidad educativa. Editorial La Muralla.

Peralta, L. E. Y. (2005). Calidad educativa e ISO 9001-2000 en México. REICE. Revista Iberoamericana sobre Calidad, Eficacia y Cambio en Educación, 3(1), 421-431.

(*) Estudiante de la Licenciatura en Educación – UACJ

Artículo anteriorReanudará EU pena de muerte
Artículo siguienteHacer del inglés una práctica constante