“El estatismo sobrevive saqueando; un país libre sobrevive por la producción”, Ayn Rand
Cuauhtémoc Monreal Rocha.- No le faltan los berrinches a la Primera Mandataria; el último se lo provocó Víctor, sí, el que golpeó a su esposa y llegó a director de Pemex por decisión, no se sabe si del aldeano de Macuspana o de la señora presidenta, quien, en una de sus mañaneras del pueblo, en su momento, les vendió a los mexicanos que este émulo de “Mantequilla”, solo que con mujeres, era un académico de excelencia. Pero, como por sus hechos los conoceréis, una vez más se hace realidad el dicho popular de “ojos vemos, corazones no sabemos”.
Tampoco se ha sabido si doña Claudia, como mujer, procederá en debida forma y, a través de los derechos humanos, se le dará protección a la víctima y no a su agresor por ser de Morena, el cual acaba de perder, por decisión, esto sí, de Claudia, el nuevo hueso que se le había otorgado para que siguiera viviendo del presupuesto.
Así andan las cosas familiares entre la nueva élite política morenista y la dejamos en paz, porque el tema es sobre la también golpeada economía nacional, que anda por los suelos gracias a la actitud estatista del gobierno de la 4T. Bástenos como ejemplo Pemex y la otra empresa que otrora fuera una empresa de “calidad mundial”, la Comisión Federal de Electricidad, la cual debe ser manejada por el cleptómano Estado, por la nueva minoría rapaz.
Estas empresas, Pemex y la CFE, son unos auténticos pozos sin fondo, cuyo mantenimiento les ha costado miles y miles y miles de millones de dólares a varias generaciones de mexicanos, para que se sigan enriqueciendo directivos, líderes sindicales y toda clase de zánganos que viven de esta riqueza (le agregamos y del huachicol), que, en teoría y solo en teoría, son de todos los mexicanos.
Poco a poco, al parecer, se le está permitiendo a la iniciativa privada mexicana y extranjera que invierta en estas empresas estatizadas que, de seguir por esta ruta, con el tiempo pueden dejarle, en la realidad, un beneficio a esta sufrida nación que tienen en una supuesta austeridad republicana que no se ve reflejada en los que ahora dicen que son los defensores del pueblo, pero que solo quieren el poder absoluto para conservar sus fueros y privilegios y seguirse enriqueciendo, amparados por el sacrosanto manto de la impunidad.
Ríanse mientras surge algún otro pugilista misógino: ¿Qué hace un perro con un taladro? Ta… ladrando. Vale.
#es Andy



