Inicio LA OTRA NORMALIDAD Para reflexionar

Para reflexionar

Jorge Quintana.- Han pasado ya ocho meses y medio desde que se presentó el primer caso de una persona contagiada con el Covid-19 y tal parece que  nosotros,  la sociedad, no nos acabamos de percatar de la dimensión de la crisis, para prevenir el contagio de este terrible virus.

Desde que comenzó la pandemia, múltiples informes y recomendaciones sobre el cuidado de las personas para evitar el contagio, se han producido e informado, pero aún estamos sufriendo las consecuencias de la falta de cuidado.

A pesar de los malos ejemplos y la desinformación que los encargados de combatir la contingencia se empeñaron en difundir, debimos haber actuado con sentido común, el menos común de los sentidos, e iniciar con estrategias personales, familiares y comunales para prevenir el contagio.

Sin embargo, seguimos soslayando el peligro, pensando que no nos tocaba a nosotros padecer la enfermedad. Pero empezaron a enfermar y, desgraciadamente a morir más personas, hasta que les sucedió a conocidos y parientes cercanos, entonces nos dimos cuenta del tamaño del problema.

Aun así, en cuanto publicaron el cambio de color del semáforo a amarillo, pensamos que ya habíamos superado la contingencia y muchos, muchos retomaron sus costumbres, para disfrutar de la convivencia, olvidando la sana distancia, el cubre bocas y todas las medidas sanitarias recomendadas.

Eso produjo un repunte en los contagios y nos ha llevado a la situación en que hoy nos encontramos, buscando culpables en todos los niveles de gobierno, que si bien son los indicados para proceder según su encargo, no son los únicos culpables del estado sanitario en que ahora nos encontramos.

El protagonismo y el afán politiquero de quienes nos deben orientar, no se va a remediar, ellos están convencidos de que están haciendo lo correcto, pero ante tal actitud, debemos enfrentar el fenómeno con nuestras propias estrategias y actitudes.

El haber llegado a las circunstancias que hoy nos aquejan, es resultado de la poca importancia que todos le dimos a la pandemia, y todos debemos emplear nuestros mejores esfuerzos, para evitar otro despunte del contagio, porque aún no es rebrote, nunca se concretaron las características para poder afirmar que vendría el rebrote.

Solo debemos reflexionar que futuro nos espera, para concentrarnos en recuperar la importancia del autocuidado y la protección de los nuestros, los más cercanos.

Hagamos lo necesario para que no sea la aplicación de la ley la que nos obligue a disciplinarnos, debemos asumir que son otros los tiempos que nos toca vivir, y tomemos las recomendaciones sanitarias como una nueva forma de vivir y convivir, esa es la forma que ahora nos corresponde asumir en la cotidianeidad.

No culpemos a nadie de aquello que no realizamos, porque somos personas con libre albedrío y mi libertad termina donde comienza la de los otros.

Evitemos ser parte de las estadísticas de enfermedad y muerte y actuemos para ser parte de los que contemos la historia a las nuevas generaciones.

Ya pagaran por su incompetencia los que no supieron o no quisieron desempeñar su encargo con honestidad profesional, permitiendo que las cosas llegaran hasta donde ahora nos encontramos.

Demos un ejemplo de congruencia por nuestra propia salud y la de los demás.

A extremar cuidados.