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Messi, Neymar y una postal opuesta a la barbarie inglesa

Con las finales de la Copa América 2021 y la Euro 2020 fuimos testigos de lo mejor y lo peor del fútbol como expresión popular. Por un lado, la amistad, el compañerismo y la hidalguía. Violencia, racismo y xenofobia en la otra orilla.

Una vez finalizado el juego y consumada la victoria argentina en el mítico estadio Maracaná de Río de Janeiro, el mundo fue testigo de una amistad a prueba de frustraciones: Lionel Messi y Neymar Jr. se fundieron en un abrazo que hizo olvidar cualquier tipo de provocación o roce previo.

Como toda final y más si es un clásico, el transcurso del juego fue algo más que áspero. Se vio a un Neymar buscando un juego físico y a una defensa argentina fastidiada en más de una ocasión con las constantes exageraciones del astro brasileño.

Conocida es la amistad que une a Lionel Messi con Neymar Jr. más allá de las canchas de fútbol. Ambos referentes para sus respectivos países comparten una amistad de años, originada tras la estadía del brasileño en tierras catalanas como jugador del FC Barcelona junto con el argentino.

Las imágenes posteriores a la final de la Copa América enterraron cualquier tipo de duda: Messi exigiendo a sus compañeros respeto en la celebración, Neymar saludando y reconociendo a cada uno de los seleccionados rivales, y la postal final de todo el conjunto albiceleste brindando un pasillo de honor a sus colegas verdeamarelos, para cerrar una jornada histórica.

Un día después, del otro lado del Atlántico, las imágenes eran completamente opuestas. Miles de personas abarrotaron las tribunas del estadio londinense de Wembley, tras largos meses sin público en los estadios, expectantes de presenciar la final de la Euro 2020 entre el local Inglaterra e Italia.

Barbarie europea

Lamentablemente no todo fue fiesta, e incluso antes del desenlace vía penales que consagraría a los peninsulares, hordas de alcoholizados hooligans ingleses, haciendo gala de cánticos racistas y xenófobos, tensionaron un ambiente que debió ser una fiesta desde antes del pitazo inicial.

Inglaterra no ha conseguido levantar un trofeo como selección, tras su primer y único título en el mismo escenario londinense, frente a Alemania Federal en el Mundial de 1966. Años de frustraciones que parecían quedar atrás hasta la infartante definición por la vía de los tiros de penal frente a la azzurra, desataría la furia de los inadaptados una vez más.

Corridas y confrontaciones con la Policía para ingresar sin entradas. Encerronas y agresiones de pies y puños de parte de hooligans a la parcialidad italiana en las puertas de salida del estadio Wembley fueron parte del dantesco espectáculo montado sobre la base de cánticos y actitudes racistas y xenófobas, absoluta y merecidamente castigadas por las autoridades de la UEFA cuando ocurren en otras latitudes, como en países de Europa del este, por ejemplo.

A su vez, el racismo de los hinchas ingleses también cobró víctimas locales. Interminables e irreproducibles han sido los ataques en redes sociales que han sufrido los seleccionados ingleses afrodescendientes Marcus Rashford, Bukayo Saka y Jadon Sancho que fallaron en la definición por penales frente a Italia.

La UEFA solidarizó con los jugadores y condenó las expresiones racistas de las que han sido víctimas los jugadores ingleses. ”La UEFA condena enérgicamente el repugnante abuso racista dirigido a varios jugadores de Inglaterra en las redes sociales después de la final de la Euro, que no tiene cabida en el fútbol ni en la sociedad. Apoyamos a los jugadores y a la federación inglesa al pedir los castigos más fuertes posibles”, afirmó el ente máximo del fútbol europeo en redes sociales.

Sputnik