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Los porqués del presidente para la reforma político-electoral

Lo que pretende el presidente es sacar de la esfera local a la política para dejarla centralizada a nivel federal con las dirigencias de los partidos

Carlos Angulo Parra.- Muchos se preguntan sobre las razones que tiene el presidente de la República para llevar a cabo una reforma política/electoral. La respuesta es simple, quiere transformar al país, ¿para qué? Veamos:

1. Desea deshacerse de los actuales consejeros electorales, porque los considera que son producto de cuotas de los partidos políticos.

Comentario:

El presidente hace caso omiso de que el comportamiento de los actuales consejeros ha permitido, tanto su triunfo electoral en la presidencia como el de los candidatos postulados por su partido en innumerables procesos electorales.

Respecto a los consejeros electorales, el Poder Legislativo propone en su iniciativa 1/3 de los candidatos a consejero, mientras el presidente propone otro tercio y la Suprema Corte el último tercio; por lo que el presidente tiene prevalencia sobre los demás poderes al ser una sola persona que postula 1/3 de los candidatos, y en el Poder Legislativo pueden volver las cuotas partidistas aunque los postulados lo deban ser por mayoría calificada, y en la Suprema Corte, pudiéramos decir, que hay un cierto balance en la postulación.

Sin embargo, al estar el nombramiento de 7 consejeros electorales sujeto al voto popular de 60 candidatos, es muy fácil para el gobierno en turno (en este caso Morena) manipular la opinión pública hacia sus favoritos, por lo que el presidente de la República pude tener una gran ventaja en este método de selección.

2. La iniciativa pretende eliminar a las llamadas OPLES que son los órganos electorales de las entidades federativas y a los Tribunales Electorales Locales para hacer el manejo electoral más barato.

Comentario: 

Considero que esto es adecuado ya que las OPLES se encuentran fuertemente influenciadas por los gobernadores o la Jefa de Gobierno, pero que ello no ahorrará gran cosa porque el órgano nacional nuevo que propone tendría que tener presencia local en todas las entidades para el manejo de las elecciones locales y federales en cada entidad, aunque la eliminación de los tribunales electorales locales sí representaría un ahorro, ya que la inmensa mayoría de sus resoluciones son impugnadas ante el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación.

3. La iniciativa elimina 200 diputados plurinominales, pero también cancela las elecciones directas, por distrito electoral, de los diputados federales.

Comentario:

Como lo mencionamos anteriormente, con la iniciativa presidencial se deja en realidad a puros legisladores plurinominales dándoles a los partidos políticos una fuerza inusitada, pero, claro está, lo que pretende el presidente es sacar de la esfera local a la política para dejarla centralizada a nivel federal con las dirigencias de los partidos, eliminado el componente local tan importante en la política de una nación, con el fin de tener un control centralmente planificado.

4. Eliminación del financiamiento público a los partidos en épocas no-electorales.

Comentario:

Esta situación debilitaría enormemente a los partidos de oposición frente al partido en el poder Morena, del que ya sabemos que tiene una y mil mañas para utilizar fondos públicos para sus fines de promoción política. Se nos olvida que la principal razón de haberles otorgado financiamiento público a todos los partidos fue que en el siglo pasado el PRI hacía uso descarado de los fondos públicos para sus fines políticos, como ahora lo hace Morena, por lo que se decidió darles fondos públicos a los partidos de oposición para balancear el terreno de juego.

Conclusión:

El presidente pretende destruir al INE para sustituirlo por un organismo que pueda controlar, quiere centralizar el poder de los partidos, con el fin de controlar a Morena y además, para sacar de la jugada a los ciudadanos libres que tanto ruido le causan al presidente.

Si esta reforma llegare a pasar, más vale que le demos adiós a nuestra democracia, el siguiente paso sería la consolidación de un gobierno hegemónico, en el mejor de los casos, con una clara tendencia de convertirse en una dictadura con fuerte respaldo militar.

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