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Las organizaciones empresariales democráticas

Raúl Ruiz.- Para el presidente Andrés Manuel López Obrador, en su lucha contra la corrupción, la impunidad y evitar, “como la clave de todo”, la asociación entre delincuencia y gobierno, considera sano separar la política de los intereses económicos.

Concretamente les dice a los empresarios que se dediquen a lo suyo y dejen la política para los políticos. Y los acusa frecuentemente, de este modo: “Cuando ya no hay frontera entre los delincuentes comunes y los de cuello blanco, estamos fundidos. Son los que dominan en el gobierno, es el caos. Eso fue lo que pasó durante todo el periodo neoliberal, tomaron al gobierno como rehén, mandaban los grupos de intereses creados, una minoría”. 

Y luego se solazaba: “Qué sabio el señor migrante de San Quintín, cuando me recomendó: ‘separe al poder económico del poder político; así como Juárez separó al poder religioso del poder civil, porque a Dios lo que es de Dios y al César lo que es del César’, así lo que ahora se requiere es la separación del poder político del poder económico”, expresó en cierta ocasión frente a la prensa.

Tan así lo piensa, que cuando tiene oportunidad, insiste en que se requiere una clase empresarial donde prive la democracia. Desde el inicio de su mandato, López Obrador ha recibido un permanente golpeteo de parte del Consejo Coordinador Empresarial nacional, pero especialmente de Coparmex, a quienes se refriere como la oligarquía empresarial del país, de quienes dijo, solamente atienden intereses creados y cupulares, jamás los de sus representados.

La tendencia, es una recomposición de las organizaciones empresariales. Hay una voz, desde el exilio, que propone una nueva versión del empresariado nacional.

Aprovechando la coyuntura, Carlos Chavira, expresidente de Coparmex en Ciudad Juárez, se manifiesta a favor del criterio presidencial por democratizar la estructura de las organizaciones empresariales, pues, aunque él mismo fuera elegido en su momento bajo los esquemas tradicionales, considera que al menos Coparmex, tiene una representación ficticia, no legítima, cuyos dirigentes son nombrados por los de arriba, los del poder.

En una reciente “mañanera”, en la que el compañero Mario Héctor Silva, columnista de Torre Fuerte, fue a cocorear al presidente con este tema, recibió como respuesta: “Millones de empresarios que no conocen a sus dirigentes, porque no hay democracia, ‘Pontifican’ en las conferencias de prensa a las que convocan y ahí dicen lo que está bien y lo que está mal para las cúpulas”.

Está cambiando este criterio. Los empresarios ya no son tan sumisos. Aquí en Juárez, al menos se rompió la jefatura. Index, Canacintra y Denac ya están fuera del huacal.