Inicio ENFOQUES Y PERCEPCIONES La Sociedad General de Escritores de Ciudad Juárez (SoJEG)

La Sociedad General de Escritores de Ciudad Juárez (SoJEG)

Soc. Omar Jesús Gómez Graterol.- Una de las cosas más difíciles al hablar sobre la historia de la Sociedad General de Escritores de Ciudad Juárez consiste en no suscitar en el oyente la sensación de que se trata de una composición novelesca realizada por un simpatizante. Debido a que se exponen en esta narración hechos con altas dosis de drama, fantasía, suspenso, terror, comedia y/o documentales. No obstante, la prueba fehaciente que se le pueden ofrecer al receptor, para probar la veracidad de lo que se le cuenta, es que en el presente caso la realidad supera a la ficción.

Según comenta el profesor Román Corral Sandoval (asociado masculino más antiguo de esta entidad en la actualidad) se fundó el 26 de junio de 1999. El principal promotor de esta acción fue el maestro, literato, activista por la cultura y cronista deportivo Juan Amparán Rodríguez (ya fallecido), nativo del asentamiento rural El Ampareño, municipio de San Francisco de Conchos, Chihuahua; junto a destacadas figuras como Juan Holguín Rodríguez, Javier del Campo Lucero, Verónica Olivas, Walberto Mendoza, Leodegario Vázquez Reyes y Margarita Quevedo, siendo esta última la única cofundadora con vida a la fecha.

Aunque no posee un domicilio físico definitivo, la agrupación se instituyó con la finalidad de instruir e impulsar el hábito de la lectura, así como de la escritura en la ciudadanía; además de difundir la identidad y el acervo cultural chihuahuense y el juarense, en particular. Asimismo, para acompañar a los talentos nóveles en el complejo proceso de crear, producir, pulir, publicar y registrar sus trabajos. De igual modo, involucrarse e involucrar a sus socios en eventos literarios (presentaciones públicas, ferias de libros, capacitaciones y concursos, entre otros).

Se ha distinguido por importantes hazañas y por contar con un conjunto de notorios autores que han obtenido reconocimientos locales, regionales, nacionales e internacionales. Ostenta el mayor número de representantes incluidos en el Catálogo Bibliográfico de los Escritores de México del Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA) con sede en la capital de la nación (Román Corral Sandoval, Rosario Rodríguez Ramírez, Raúl E. Ruiz, Magdaleno Aguilar Zamora y Ma. Elvia Natera Castro). Se ha relacionado con gremios como la Asociación Mexicana de Autobiografía y Biografía (AMAB), el chileno Poetas del Mundo (Chile) y el madrileño Red Mundial de Escritores en Español (REMES España).

Pese a ello, y por declaraciones de su presidenta, Yazmín De la Torre Camacho, lo anterior no ha sido impedimento para evitar divisiones internas e incluso estrategias insidiosas desde y orientadas hacia la misma. Este organismo, en su trayectoria, ha llegado a disponer de más de cien afiliados, pero muchos no se han mantenido constantes. En efecto, la experiencia de escribir demanda disciplina, paciencia, perseverancia, tenacidad, humildad, así como tolerancia a la frustración y esto no lo logran algunos aspirantes. Por otro lado, ciertos compañeros no han estado de acuerdo con las políticas de funcionamiento adelantadas por la junta directiva y, por diferencias de criterios, optaron por retirarse.

Otro gran desafío afrontado por esta institución fue la apropiación taimada de su denominación original por parte de un segmento de disidentes para sus propios fines. La elegida inicialmente fue registrada por terceros ante notarios, obligando la modificación del nombre al empleado hoy día. Por lo que aún se encuentra en trámites de legalización, para permitir que los entes interesados en apoyarla consigan hacer sus donaciones o variados aportes de manera formal. 

Parafraseando a la poetisa Ma. Elvia Natera Castro, existen otras comunidades de esta naturaleza en este poblado fronterizo del norte mexicano con objetivos y metas similares. Esto es así porque pertenecer a una organización proporciona más ventajas que transitar en solitario el intrincado universo de la literatura, de las editoriales, de la edición de una obra y de su comercialización. Por lo que hay opciones diversas para aquellos con aptitudes artísticas, en relatos o poesías, de seleccionar a qué equipo adherirse. 

Sin embargo, lo recomendable es procurar vincularse a entornos donde se practique la democracia, justicia y equidad con sus integrantes, el cultivo de la solidaridad y el respeto como valores desalentando el culto a la personalidad, además del fomento de un excelente clima de camaradería, una actitud positiva y oportunidades de crecimiento para sus participantes. Si bien, siempre surgirán problemas, se tiene que estar atentos a que se brinden alternativas para resolver las desavenencias mediante el diálogo y la posibilidad de introducir soluciones creativas a los retos que se manifiesten. Y, en la SoJEG, la gente se esfuerza por ejercer estas cualidades.

La cuentista Perla Martínez Perea, también responsable de las redes sociales, indica que aquí no se ejecutan campañas de proselitismo recurrentes, pero en todo momento se mantienen abiertas las puertas a todas las personas deseosas de utilizar las letras como medio para compartir sus mensajes con la humanidad. El requisito necesario para ser miembro radica en que el postulante tenga al menos un texto en circulación o listo para divulgarse. Los enlaces para contactar o adquirir información acerca de este colectivo son: sogej.asociacion25@gmail.com

sogej.escritores@gmail.com

https://www.facebook.com/share/1DRaCCeiM9

www.linkedin.com/in/sogej-sojeg-9000b440b

Resumiendo lo dicho hasta acá, se observa variedad de vías para la población habitante de este suelo y con inclinaciones a la elaboración de novelas, cuentos, poemas, canciones, etc., para que alcancen a dejar un legado para las generaciones contemporáneas y de la posteridad. Solo es cuestión de atreverse y de “echarle ganas”.