Inicio EL MEOLLO DEL ASUNTO Incertidumbre por el apagón

Incertidumbre por el apagón

Daniel Valles.- El no saber lo que viene, es un sentimiento que provoca las más diversas emociones y situaciones en las personas, lo que se refleja siempre en lo que se vive en todos los diversos ámbitos de la vida.

La incertidumbre provocó que el pasado martes 16, en Ciudad Juárez, un garrafón de 15 litros de agua que normalmente tiene un costo de 31 pesos, se cotizara hasta en mil pesos. La incertidumbre haría que la gente los pagara a las personas movidas por “la mano invisible” del mercado y por la avaricia que la oportunidad les presentó.

No es justificación, pero así se vive en tiempos de incertidumbre, cuando no se sabe qué viene enseguida, cuando la información por parte de quienes deben darla es ambigua, escueta, carente de sentido o finalmente, que ante tanta evidencia de demagogia, engaño y mentira, simplemente ya no se cree en lo que se dice.

Se han cumplido las 72 horas desde que la vida de casi todo el país se ha tornado incierta. Primero con el apagón generalizado que sufrimos a partir del lunes a las 7 de la mañana, hasta el martes por la madrugada en la mayoría de los casos. Luego la falta de agua corriente en toda la ciudad. Y por la tarde del martes mismo, el anuncio de que podría hacer falta el gas. En dos palabras: un desastre.

Después del anuncio que la compañía de gas hizo a través de un vocero, nos enteramos que tendríamos que entrar en una etapa de ahorro o de bajo consumo del energético, cosa que no dejaron al albedrío de la gente. 

No confían en las personas y entonces, le bajaron la presión general en el suministro. Casi de manera inmediata lo notamos en los aparatos calefactores que, sin necesidad de haber bajado manualmente la cantidad del flujo, ésta disminuyó como por arte de magia.

Se dice, se rumora y se comenta que la presión que quedó no era suficiente para alimentar los quemadores de la calefacción central en los hogares que las tienen trabajando al máximo debido a la onda gélida que nos azota. En casa, mi esposa y yo lo notamos de manera inmediata en el aparato que nos da calor en la planta baja.

Han venido las explicaciones técnicas que solamente los profesionales entienden y a veces ni ellos, pero eso poco importa porque lo que la gente sabe y lo que entiende es que tiene frío y no puede calentarse, no puede bañarse y que el garrafón de agua, si lo encontraba, le podría costar mil pesos.

Ahora saber que se puede quedar sin gas para cocinar y sin energía eléctrica como consecuencia de lo primero, en cualquier momento. ¿Por cuánto tiempo? Eso es lo incierto. ¿A qué costo? Eso es indeterminado, incierto.

Lo cierto es que nos despertamos para descubrir qué nueva sorpresa encontraremos ante versiones oficiales que suenan más a pretextos y a tratar de tapar el sol con un dedo, por lo inciertas y faltas de sentido de empatía ante la gente que está pasando una situación vivencial como nunca antes en toda su historia.

Y es que amigos, heladas, tormentas de nieve en EU han existido toda la vida, como la de 2011 que fue mayor. Y nunca, pero nunca, se había tenido una situación tan caótica como la que se está viviendo el día de hoy, en la que casi la totalidad del país ha estado sin luz, sin agua y sin gas.

A los seis estados afectados con el apagón del lunes (Chihuahua, Coahuila, Durango, Nuevo León, Tamaulipas y Zacatecas), ayer se agregaron 20 más (Campeche, CDMX, Chiapas, Colima, Estado de México, Guanajuato, Guerrero, Hidalgo, Jalisco, Michoacán, Morelos, Nayarit, Oaxaca, Puebla, Quintana Roo, San Luis Potosí, Tabasco, Tlaxcala, Veracruz y Yucatán), por lo que el golpe por la interrupción de energía afectó en total a 26 entidades federativas.

El apagón fue debido a que no hubo gas para producir la energía eléctrica. México consume 8 mil millones de pies cúbicos, 50 o 60% se utiliza en la generación de electricidad. No hay gas, no hay electricidad. Así de sencillo.

¿Por qué no hay gas? Porque el proveedor le ha subido al precio, debido a la alta demanda que tiene. Se dice, se rumora y se comenta que el gobierno mexicano no quiso pagar el nuevo precio y entonces el proveedor cerró la llave. 

El gobierno federal no va a avalar tal versión. Solo podremos unir los puntos al escuchar algunas de las declaraciones oficiales y en los dislates que a diario cometen los voceros oficiales. ¡Ah! Y de las declaraciones de voceros de parte del proveedor.

El otro grave problema y el que dispara las actitudes de acaparamiento y pánico entre la gente es la incertidumbre en que nos tienen viviendo por los últimos 26 meses. Eso provoca que un garrafón de agua se cotice en mil pesos y que en la industria maquiladora no sepan cómo resolver la contingencia de manera adecuada. Ya sufre pérdidas millonarias en ese sector.

Thomas Jefferson, presidente de EU, dijo: “dondequiera que la gente esté bien informada se les puede confiar su propio gobierno; que cuando las cosas se pongan tan mal como para llamar su atención, se puede confiar en ellos para corregirlas”.

Y amigos, aquí la situación es caótica porque no tenemos información fidedigna y porque en 26 meses, el actual régimen ha dado muestras de que no se puede confiar en lo que dicen. Todo resulta ser incierto, dudoso y de mala calidad. Que, de gobernar, saben poco menos que nada.

Poca imaginación tuvo la persona que dijo que: después de haber sido gobernados por el PRI y el PAN, no podríamos estar peor. Tenemos a gente inestable en el gobierno, que vive en un palacio. Confiar en alguien inestable en tiempos de angustia, es como masticar con un diente quebrado o caminar con un pie cojo. Ese es realmente el muy lamentable Meollo del Asunto.

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