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¿Hasta dónde estará dispuesto llegar el presidente?

Carlos Angulo Parra.- Después de los acontecimientos de la semana pasada en que los partidos oficialistas en el Congreso de la Unión, MORENA, PT y PVEM decidieron flagrantemente violar la Constitución y, sin seguir ningún procedimiento parlamentario dictado por la ley, aprobar reformas constitucionales y de leyes secundarias, pretendiendo con ello fortalecer el poder central del Gobierno Federal, sin importarles ahuyentar las inversiones, eliminar la transparencia, afectar a la propiedad privada y demás barbaridades legislativas, nos preguntamos: ¿Hasta dónde es capaz de llegar el régimen, bajo el liderazgo del presidente de la República, en el que cada vez es más claro su deseo de consolidar, no una presidencia autoritaria, sino francamente, una dictadura?

Personalmente, con sinceridad creo que estas realmente son las intenciones del presidente. Ya no le importa la violación de tratados internacionales, la Constitución misma, mucho menos el Estado de Derecho y el cumplimiento de la ley. Lo que realmente quiere el presidente es consolidar su poder absoluto en el país.

Para ello, le está apostando a dos cosas:

1. El descuido que el mexicano tiene de los asuntos públicos en general.

2. Con ello y la ayuda del abstencionismo en las elecciones, ganar la mayoría calificada del Congreso de la Unión en las próximas elecciones federales del 2024; claro está con todo y la Presidencia de la República.

Ya lo ha dicho claramente el presidente, que al ganar esa mayoría calificada en el Congreso (que será un mes antes de que el presidente deje el poder, inmediatamente promoverá iniciativas para cambiar la Constitución para eliminar al Instituto Nacional de Transparencia y Acceso a la Información y Protección de Datos Personales; es decir la transparencia.

Obviamente, también eliminaría al Instituto Nacional Electoral regresándolo a las férulas del Gobierno Federal bajo su mando. Y, ¿por qué no?, extender su plazo constitucional como presidente de la República.

Con ello, anularía la elección presidencial en los hechos con un simple artículo transitorio. Hay que recordar que el principio de irretroactividad no aplica a las reformas constitucionales.

Este es un escenario por demás catastrófico, pero posible. La única forma de evitarlo es combatiendo fuertemente el abstencionismo en las elecciones, despertando a los ciudadanos respecto de su responsabilidad de salvar a la República y, por consecuencia, a nuestras libertades, patrimonio y seguridad personal.

Esta amenaza nos acecha grandemente, debemos reconocerlo y proceder en consecuencia saliendo a votar en contra de MORENA y sus aliados.

Debo de advertir que, de perder las elecciones MORENA, es muy probable que el presidente de la República no reconozca la derrota y tengamos que pasar a una lucha activa de resistencia civil pacífica. Esto es algo que espanta los ciudadanos, pero el mayor temor que debemos de tener es llegar a una dictadura por nuestra inacción.

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