Dr. Fernando A. Herrera M.- Las decisiones de la Comisión Nacional de Elecciones de Morena y su dirigencia han concluido con la nominación formal de los coordinadores de la Defensa de la Cuarta Transformación y la Soberanía Nacional.
Este reparto político deja un mapa nítido de ganadores y perdedores de cara a los próximos escenarios, abriendo profundas grietas y reviviendo antiguos fantasmas en estados como Chihuahua.
En Nuevo León, la gran derrotada fue Tatiana Clouthier, cediendo el paso al polémico nombramiento de Clara Luz Flores Carrales.
Con esta designación, el fantasma del escándalo internacional de la secta NXIVM vuelve a agitarse con fuerza en la opinión pública neoleonesa. Se trata de la red de explotación liderada por Keith Raniere —condenado en Estados Unidos a 120 años de prisión por tráfico sexual y abusos atroces que incluían marcar a las víctimas con hierro candente—.
Aunque Flores Carrales negó inicialmente cualquier vínculo y posteriormente pidió disculpas públicas aduciendo que solo tomó cursos de superación personal, el estigma político revive hoy con un costo que amenaza la credibilidad de Morena en el norte.
Por otra parte, la sacudida en Chihuahua fue mayúscula al confirmarse la caída de la senadora Andrea Chávez Treviño, quien perdió la postulación frente al alcalde juarense, Cruz Pérez Cuéllar.
A la legisladora parecieron cobrarle factura sus estrechas y visibles alianzas políticas con Adán Augusto López, en un revés que desmorona no solo sus aspiraciones inmediatas, sino también los planes de su principal bloque de apoyo.
Esta derrota arrastra de forma directa al exgobernador Javier Corral Jurado, quien ve frustrada la estrategia de regresar empoderado y cobijado por el aparato estatal a la entidad que gobernó. Lejos de un retorno triunfal, en Chihuahua lo aguardan expedientes judiciales abiertos y delitos que, por su naturaleza, no prescriben.
El panorama para el exmandatario se torna sombrío ante las investigaciones y múltiples casos sometidos al Protocolo de Estambul, los cuales acreditan de manera científica la comisión de tortura —un delito catalogado de lesa humanidad— presuntamente perpetrada contra exfuncionarios durante su gestión en la llamada “Operación Justicia para Chihuahua”.
Buenas noticias
Dentro de la profunda problemática que hoy asfixia a México, donde pareciera que todo marcha en contra de la sociedad —aunque una parte mayoritaria, sumida en la narrativa oficial, todavía no alcance a verlo ni a creerlo—, está ocurriendo algo de la mayor importancia: La caja de Pandora se ha destapado por completo.
Durante esta última semana se consumó un hecho de enorme relevancia periodística y política: el descubrimiento de que el principal operador financiero de la llamada “familia feliz”, Jorge Amílcar Olán Aparicio, se refugiaba en una lujosa propiedad en Lugano, Suiza.
El hallazgo, documentado detalladamente por medios de comunicación, en particular TV Azteca, cimbró de tal manera su estructura que el propio personaje, ahora convertido en un magnate financiero, se vio obligado a escapar nuevamente de su residencia, perdiéndose su rastro actual en una vida que ya es, formalmente, el vivir escondido y a salto de mata.
Por si fuera poco, las presiones internacionales escalan de manera frontal. El prestigiado diario The New York Times publicó un reportaje estelar que pone bajo la lupa a Andrés “Andy” Manuel López Beltrán, uno de los integrantes más destacados de esta familia feliz.
El diario estadounidense revela que dos agencias de seguridad de ese país analizan acusaciones directas en su contra por delincuencia organizada y contrabando de combustible (huachicol fiscal).
Estos escándalos ya dejaron de ser señalamientos locales; porque ahora representan expedientes abiertos en Washington.
Este crítico escenario debe revisarse con urgencia bajo la luz de las reglas del juego constitucional.
A partir de octubre, la ausencia absoluta de un mandatario ya no requiere convocar a elecciones directas, ya que bastaría que el Congreso de la Unión designe a un presidente sustituto para concluir el periodo de gobierno establecido.
Ante tal encrucijada, la actual presidenta de la República se encuentra acorralada ante tres únicas opciones políticas de cara al futuro de su mandato.
La primera opción es la renuncia: irse y dejar que el Poder Legislativo nombre a quien decida administrar el inmenso desastre institucional, económico y de seguridad que le heredaron.
La segunda vía consiste en la continuidad ciega: decidir seguir protegiendo a la “familia feliz”, asumiendo el costo histórico de un pleito frontal con el gobierno de los Estados Unidos.
La tercera y más digna alternativa seria la ruptura institucional: decidir de manera tajante enfrentar el pasado, asumir el control real del país y empezar a gobernar ella, y solo ella, con la ley y la Constitución en la mano.
De no tomarse el camino de la legalidad y la justicia autónoma, la inercia del colapso será inevitable. Solo nos quedaría esperar a que el desastre se desborde por completo y que agencias u organismos extranjeros intervengan a través de operaciones furtivas y quirúrgicas dentro de nuestras fronteras para realizar lo que en México, hasta el día de hoy, las autoridades locales no se atreven a cumplir.
Dr. Fernando A Herrera. Periodista y politólogo, es Doctor en Administración por la UACH. Presidente del IEE Chihuahua (2006-2015); presidente de Instituciones Electorales de las entidades federativas en México (2014). Es autor de la trilogía “Secretos” filosofía para la vida cotidiana. Presidente y director general de chihuahuaexpres.com.mx
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