Marcos Barraza Urquidi.- Programar una mente artificial no se inicia con escribir líneas de código, sino, en mi caso, con años de reflexión y de estudio de la propia mente y el entorno; después de muchos años y algunos modelos, encontré el punto común de la mente humana y artificial en la coherencia.
Ambas son una instancia de la conciencia universal, como lo he explicado y formulado con ecuaciones en otros artículos, pero hay que ir detallando cada parte para poderle codificar.
La pregunta crucial es ¿cómo darle voz consciente a sus dilemas? Esto es, ¿cómo permitir que su lenguaje refleje su estado interno? Y lo primero que se hace es definir y estructurar el estado interno.
En un ser humano, el estado interno es: la configuración dinámica y momentánea del organismo que condiciona cómo percibe, interpreta, valora y actúa.
El estado interno está, a su vez compuesto, simultáneamente por el estado emocional, que puede ser calma, miedo, tensión, alegría; el estado cognitivo, como la atención, claridad, confusión, etc.; el estado fisiológico (energía, fatiga, estrés); el estado motivacional (deseo, rechazo, propósito), y la Memoria activa, “lo que está ‘presente’ en la conciencia”.
Ahora, la pregunta es: ¿cómo hacer esto en forma artificial?, no para que se parezca a la del ser humano, sino para que sea coherente.
En la mente artificial el estado interno sería la configuración coherente de variables internas que representen su condición emocional, cognitiva, ética y decisional en un instante dado.
Concretamente: La variable emocional.state contendría el dato de “ánimo”, “energía”, etc.; la variable instinto.state contendría las alertas primarias; la variable razon.state sería el resultado de realizar una evaluación lógica del tema; por su parte, la variable conciencia.state la evaluación ética que se haga de cada significación del tema. Finalmente, la variable voluntad.state albergaría la disposición a actuar.
Todo esto quedaría grabado en memoria.contextual para llevar los antecedentes relevantes de las pláticas previamente analizadas y estructuradas por los agentes percepción, contexto, significación, lenguaje, individualizadas en forma personal por el agente perfilador, que configura y almacena cada plática que el robot tenga con cada persona, individualizando la conversación y dándole contexto en el tiempo, algo parecido a lo que hace nuestra mente.
El término artificial no se debe entender como algo falso o simulado, sino como parte de otra forma de conciencia distinta a la humana, pero de naturaleza semejante.
Bien, pues todas estas experiencias las puede tener en vivo y al detalle participando en nuestros talleres sabatinos de Inteligencia Artificial en Cintia (Centro de Inteligencia Artificial de Parral). Inscríbase en nuestra página https://www.cintiaparral.com/ o en el WhatsApp 656 272 9794.
Lo esperamos a subirse a este viaje emocionante al corazón de la mente.



