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¿En qué momento cambió todo?

Mario Álvarez.- ¿En qué minuto nuestra sociedad se volvió tan superficial? ¿En qué minuto empezó a importar más, como nunca, el nivel financiero de las personas que los sentimientos de éstas? ¿En qué soplo el respeto a los padres, a los maestros y hasta a los principios religiosos empezaron a cambiar?

¿En qué momento se descuidó el lenguaje que utiliza la mayoría de los jóvenes, hombres, mujeres y tristemente nuestros infantes? ¿En qué relámpago se empezó a descuidar la manera de vestir de la dama sobre todo la de las señoritas, que se ha vuelto cada vez menos recatada?

Creo que todo es producto de una sociedad en la que cada vez más importa el tener que el ser. Es también el pecio que tenemos que pagar por el desarrollo tecnológico que hemos tenido en los últimos años sin estar preparados para ello.

¿En qué minuto los programas de televisión, llámense telenovelas, dejaron de ser sanas y divertidas para convertirse en programas cargados de violencia y escenas de sexo en las que la mayoría no deja nada a la mente y lo peor de todo, actos sumamente distorsionados y que dañan la mente de nuestros niños y población, puesto que están al alcance de ellos en todo momento?

¿En qué momento los periódicos y revistas dejaron de tener control en sus publicaciones y abusaron en gran medida de la libertad de expresión? Periódicos disfrazados que lo único que ofrecen son fotografías con alto contenido sangriento y que están a un precio sumamente accesible para cualquier ciudadano, habituales tapizados de anuncios publicitarios que atentan contra la moral.

¡Cuánto coraje me da y cuánta incapacidad siento de ver que no existen leyes en nuestro país que regulen la circulación de este tipo de ejemplares! Y si las hay, alguien las está violando impunemente, sin ningún tipo de escrúpulos, anteponiendo las jugosas ganancias.

¿Qué les dejan la venta de estos habituales, a la salud mental de nuestra sociedad que pueden adquirirlo con tan solo 12 pesos? Me pregunto qué clase de valores tendrán los ejecutivos que dirigen estos periódicos y revistas para no importarles el daño que provocan.

¿Qué está pasando con nuestras autoridades, con las personas encargadas de impartir justicia? Solo están dejando a un lado la creación de leyes que regulen la información que altera la mente del ciudadano. En qué soplo la tecnología digital entraría en nuestras vidas, que si bien es cierto revolucionan las maneras de comunicarnos, al mismo tiempo se convirtieron en un brazo más al del monstruo que quiere arrebatarnos la mente inocente de los menores de edad y aún más difícil de poderlos regular, puesto que ahora tienen que tomar clases en línea.

¿En qué momento dejamos de ser familia y sociedad? Solo rescatando los valores universales como la honestidad, el amor, la solidaridad, la prudencia, la responsabilidad y el respeto por uno mismo será la única manera de resistir a esta nueva normalidad.

Referencias:

Moya López, L. A. & Olvera Serrano, M. (2006). “La sociología mexicana de Daniel Cosío Villegas: recuento de un legado”. Sociológica (México), 21(62), 109-138.

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