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El tema de Santiago Nieto y el presidente Andrés Manuel

Cuando la polémica golpeó al departamento mejor considerado en la lucha anticorrupción de México, la solución del presidente fue tajante: pedir una cabeza política para controlar los daños de imagen.

La lucha contra la corrupción liderada por la administración de Andrés Manuel López Obrador ha tenido luces y sombras, pero si en algo coinciden los analistas es que uno de los aciertos fue el empuje de la oficina que investiga delitos financieros con quien fuera su titular hasta el lunes, Santiago Nieto, que acaba de dejar su cargo por el escándalo que ha rodeado su boda.

La Unidad de Inteligencia Financiera (UIF) mostró músculo en los últimos años con la congelación de cuentas tanto de presuntos narcotraficantes como de políticos y empresarios, algunos afines al partido oficialista. Pero acabar con la corrupción supone algo más que señalar actividades sospechosas o conservar una imagen pública sin tacha: lo vital es lograr que la justicia actúe sobre los responsables de esos delitos.

Nieto celebró una lujosa boda el pasado fin de semana en Guatemala a la que algunos invitados llegaron en un avión privado con miles de dólares en efectivo y que costó el puesto a otra funcionaria. Aunque no hubo acusaciones directas en su contra, su imagen quedó cuestionada y el lunes puso su renuncia a disposición del presidente después de que López Obrador le mandara un mensaje muy claro: “Es un asunto escandaloso, en efecto, aun cuando se trata de un acto privado”.

A pesar de la polémica, el trabajo de su departamento ha sido uno de los más alabados por analistas.

Eduardo Bohórquez, director de la ONG Transparencia Internacional México, aseguró que la UIF ha sido una “pieza muy valiosa en el ajedrez anticorrupción” y junto con la agencia tributaria fueron las dos instituciones de bajo perfil relanzadas por el presidente que se convirtieron en el motor de la lucha contra uno de los principales problemas de México.

“No es que (la UIF) fuera inmaculada, siempre hay críticas” porque es parte del ejecutivo y cierta politización es inevitable, añadió el experto. Sin embargo, actuó “en asuntos que son de interés público”, agregó.

El equipo liderado por el popular abogado Santiago Nieto, un hombre afable con la prensa y dispuesto siempre a dar declaraciones, incrementó el bloqueo de cuentas bancarias un 3.000% con respecto al periodo anterior, dijo Gerardo Rodríguez, del Centro de Estudios sobre Impunidad y Justicia de la Universidad de las Américas y miembro del Comité de Acompañamiento Ciudadano de la UIF.

Entre esas cuentas había miles vinculadas al cártel Jalisco Nueva Generación, al de Sinaloa, a personajes ligados al escándalo de sobornos de la constructora brasileña Odebrecht -que Nieto ya había investigado desde su anterior cargo en la fiscalía de delitos electorales- o a redes de trata de personas.