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El perfil del candidato ideal

Carlos Angulo Parra.- Me atrevo a especular sobre cuál sería el perfil ideal de una candidatura de la oposición que fuere capaz de vencer a morena y a sus aliados. Pero antes quisiera indicar el contexto en que esta candidatura surgiera.

En primer lugar, tendría que haber una crisis económica de tal fuerza que afectare directamente a los bolsillos de los mexicanos. Una situación en que los programas sociales se vieran afectados, a lo menos, para que únicamente alcanzara a los adultos mayores.

Una situación en donde los niveles de desempleo alcanzaren más del 6%.

Otra situación de crisis pudiere ser de índole política, en donde cayeran en la cárcel, ya sea en México o en el extranjero, líderes políticos de morena o sus aliados. Bien pudiere ser una combinación de ambas crisis.

Pues bien, a mí me parece claro que con la oposición que actualmente padecemos es muy difícil que pueda salir un liderazgo que remonte el gran poder del que goza el régimen, pero sí creo que pueda salir un liderazgo, ya sea de la militancia de los partidos existentes o de lo que se conoce como la sociedad civil, que pudiere ser el factor determinante para encausar el descontento ciudadano en contra del régimen para lograr derribarlo y a partir de ahí reencausar nuestra vida política nacional para continuar desarrollando nuestra democracia.

Tenemos que considerar que para derrocar al régimen actual y restablecer el camino hacia la democracia tenemos que hacer muchas cosas más que las generaciones existentes en el escenario político en el siglo XX hicieron en contra del régimen del PRI.

Ello, porque morena ha destruido las instituciones democráticas del país, formales e informales, y no tiene la menor intención, como la que tuvo el PRI, de restablecer lo que ella destruyó.

Pues bien, ante este escenario, ¿cuál sería la mejor candidatura que liderara a la oposición? Nótese que no hablaré con el llamado desdoblamiento de género, por lo que dicha candidatura puede recaer, indistintamente, en una mujer o en un hombre.

Para mí la persona ideal tendría las siguientes características

1. Tener cuando menos grado de maestría. En los tiempos que vivimos es indispensable que quien nos dirija tenga una capacitación mínima de por lo menos ese grado. Reconozco que hay personas más capacitadas sin grados académicos, pero tendría que haber alguna prueba concreta de su capacidad (un dirigente reconocido, haber escrito libros o haberse destacado en alguna área del conocimiento).

2. Haberse destacado en algún tipo de liderazgo: empresarial, profesional, gremial, sindical, de la sociedad civil, etc. Dicha persona debe de tener una capacidad de atraer a la gente, de tener influencia para con la gente y un prestigio reconocido.

3. Proveniente de alguno de los estados localizados al norte de la Ciudad de México. Tradicionalmente los liderazgos importantes del país no han provenido de la Ciudad de México. Dicha ciudad tiene una especie de droga que no permite el desarrollo de liderazgos auténticos, la gente prefiere vivir dentro de su área de confort que da la Ciudad de México. Del sur del país, salvo Benito Juárez y Porfirio Díaz, no han salido liderazgos importantes. Pudiéramos decir que el yucateco Carlos Castillo Peraza pudiera haber sido uno de ellos, pero no sobrevivió para ello.

4. Qué desarrolle un discurso político sencillo, pero fuerte, atractivo para la sociedad y que contraste con el del régimen.

5. Dicho discurso debe estar basado en los siguientes atributos:

  • Libertad.
  • Solidaridad (ayuda mutua).
  • Gobierno pequeño, pero que dé seguridad y justicia, salud, vivienda, servicios públicos y esparcimiento.
  • Gobierno que permita el libre desarrollo de la personalidad, apoyando el talento, el trabajo y la responsabilidad. (“no queremos gobiernos paternalistas, queremos gobiernos que nos dejen en paz para desarrollar lo que queramos de nuestras vidas”).
  • Darle prioridad a la iniciativa privada, debiendo intervenir el gobierno cuando los privados no puedan y sea necesaria su intervención.

Hay muchas otras cosas que podemos hablar al respecto, pero esto puede ser lo esencial y hay que estructurarlo de tal forma de que sea atractivo.