Inicio BURÓ DE CRÉDITO El grito de independencia (de la familia)

El grito de independencia (de la familia)

Independencia: sin duda puede causar temor, ansiedad y preocupación, pero con una correcta planeación, tendremos una buena experiencia que nos dejará satisfacciones y sonrisas.  

Wolfgang Erhardt.- El Grito de Independencia es uno de los eventos históricos más importantes de México. Hay probablemente otros gritos importantes que daremos en la vida; ojalá todos sean por un logro o por algún otro motivo que cause felicidad.

¿Qué tal el logar independizarte, por ejemplo? Es digno de dar un grito de felicidad y satisfacción el haber logrado dar ese paso tan importante en la vida. Pero, ¿qué tengo que saber para que ese grito efectivamente sea de felicidad? De entrada, ¿sabes cuánto cuesta vivir solo? La cifra puede ser muy variable según la parte del país donde vivas y también de las expectativas y posibilidades económicas que tengas al momento de decidir vivir por tu cuenta.

De entrada, hay que saber que los gastos mensuales de una persona se dividen en gastos fijos y en gastos variables. Los gastos fijos son aquellos que tendrás que asumir sí o sí. Un gasto fijo puede ser la renta de la propiedad, la mensualidad de tus créditos, agua, luz, gas, internet, alimentos, trasporte, cuotas de mantenimiento en caso de departamentos o condominios, etc.

En el caso de los créditos, es importante procurar que no superen el 30 por ciento de tus ingresos totales –o máximo el 40 por ciento si se contempla un crédito hipotecario- para tener mayores probabilidades de evitar el sobreendeudamiento y siempre tener los recursos suficientes para vivir y cumplir con nuestros compromisos. Con cualquier gasto o compromiso nuevo se habrá de actualizar el presupuesto porque, de lo contrario, puede ser fácil perderle la pista a los gastos.

Mantener un nivel de deuda sano te permitirá también tener recursos para varias cosas muy importantes que no deberían de faltar: ahorrar, invertir, adquirir seguros y hacer aportaciones voluntarias adicionales para tener un mejor retiro.

Luego vienen los gastos variables; variables según tu estilo de vida y pueden variar de mes a mes. Y justamente por ser variables debemos de evaluar si realmente son necesarios y si realmente los podemos pagar. Dentro de estos gastos están las salidas, los viajes, el entretenimiento, las suscripciones, la recargas y demás gustitos que es bonito tener, pero no son necesarios para vivir.

¿Te vas sintiendo un poco abrumado? Mira, lo primero que te aconsejo hacer antes de independizarte es planificar y empezar de inmediato a ahorrar para tener un colchón económico con el que afrontar los gastos iniciales de vivir solo y si vas a comprar propiedad, poder pagar el enganche y los gastos notariales. Lo segundo es acostumbrarte a llevar estricto y puntual control de tus ingresos y de tus gastos mensuales para no gastar más de lo que puedes.

Si has elegido rentar una propiedad sin muebles o mejor, te has comprado tu propio apartamento, ten en cuenta que amueblarlo es un gasto más. Por suerte, hay muchas opciones para decorar tu piso sin arruinarte, como son los muebles usados.

Si vas a comprar muebles, no necesitas comprar todos de golpe; adquiere primero lo más urgente, sin olvidar también las herramientas de cocina mínimas para preparar tus alimentos. Sí, cocinar es algo que te recomiendo aprender; es padre y te puede ahorrar mucho dinero versus lo que gastarías en un restaurante.

Los elementos de decoración es lo último en lo que debes pensar. Hablando de rentar, recuerda que no solo se paga la renta por adelantado, sino que deberás dejar un mes de renta como garantía. Si tuviera ahorros para poder pagar la anualidad en una sola exhibición vería la posibilidad de obtener un descuento importante.

Cuando ya te mudes, recuerda que los servicios cuestan. Usa sabiamente la luz, el gas y el agua. ¿Te sientes solo y quieres mascota? Recuerda que tener una mascota es una gran responsabilidad y que consume recursos económicos.

P.S. Todavía estamos en septiembre, mes del testamento. Si no tienes uno, ¡córrele!, pero ya, al notario de tu preferencia para no heredar problemas ni gritos de enojo.

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