Inicio ASI ES CUATO El antídoto para el populismo paternalista, tiene nombre: se llama Xóchitl Gálvez

El antídoto para el populismo paternalista, tiene nombre: se llama Xóchitl Gálvez

Lic. Maclovio Murillo.- Hace unas cuantas semanas, emergió a la palestra nacional -de manera disrruptiva- como lo llaman los politólogos, la figura de una mujer carismática, de origen indígena, humilde y popular que cuenta con una historia altamente inspiradora para todas las personas que, desde la pobreza extrema buscan remontar su condición para mejorar su situación económica a base del esfuerzo, estudio, dedicación, tenacidad y arduo trabajo.

Xóchitl Gálvez, una mujer que hoy tiene sesenta años, de origen indígena y nacida en una familia pobre, a través de un video subido a redes sociales nos cuenta cómo es que para poder sufragar los gastos de sus primeros estudios tuvo una idea que llevó a la práctica: vender gelatinas para auto-financiar no solo sus estudios, sino convertirse en un gran apoyo para el sustento familiar.

Posteriormente, nos dice que -como muchos lo hemos realizado- mientras hacía sus estudios, consiguió trabajo y a la par de que laboraba para obtener recursos, también realizaba sus estudios universitarios, consiguiendo su título profesional en la Facultad de Ingeniería de la UNAM, y que una vez que lo obtuvo y se dedicó de lleno a ejercer su profesión, tuvo tan grande éxito que llegó a formar y tener su propia empresa, a más de formar una familia que la apoya firmemente y es su motor en la búsqueda sus objetivos.

Posteriormente, comenta que entró a puestos de gobierno, no porque los haya buscado, sino porque la buscaron para ello y vio la oportunidad de ayudar a los indígenas. Fue así como ingresó al servicio público en el Poder Ejecutivo federal y hoy es senadora de la República, después de haberse desempeñado como delegada en la Ciudad de México, cargo este último de elección popular.

Hoy se encuentra inscrita y busca la candidatura que la llevaría a competir en la carrera presidencial por el más alto cargo en el Gobierno Federal.

Si “el sueño americano” de muchos es tener un empleo seguro, una casa y una familia, ahora con la historia tan inspiradora de Xóchitl Gálvez, indudablemente ha emergido un nuevo modelo de prosperidad, o sea, el “sueño mexicano” al que a muchísimas personas de origen humilde necesariamente nos invita la historia tan inspiradora del personaje referido.

Ese nuevo modelo, objetivamente es de un valor ético y de un calado abiertamente mucho muy superior, pues sin duda, tenemos ahora los mexicanos de origen pobre, un nuevo referente que nos muestra inequívocamente el antídoto para sobreponernos a la pobreza: el trabajo, el esfuerzo, la tenacidad y la preparación.

Nunca más el asistencialismo debe ser un fin para mantener cautivos a sus destinatarios dentro de un esquema en el que su voluntad para ejercer libremente el voto, se vea comprometida hacia el partido en el poder, sino en todo caso, los apoyos que sean otorgados desde el gobierno, se continúen otorgando a los que menos tienen, pero también, ser focalizados con fines de subsistencia solo mientras que da frutos la preparación que sea impulsada desde el gobierno, para desarrollar competencias laborales, a la par de que también sea impulsado el desarrollo humano y económico de los más pobres, preparándolos para que también puedan tener una historia de éxito.

En un modelo como el comentado, los gobernantes no deben amar tanto a los pobres que desarrollen políticas públicas para tener más pobres, sino al contrario, sus acciones de gobierno deben dirigirse a dar ayuda económica a los pobres mientras logran prepararse e instruirse para vencer la pobreza, proporcionando el gobierno apoyos para que todos los que estén en condiciones, desarrollen competencias laborales.

Los más pobres no deben ser propiedad de ninguna opción política ni rehenes de quienes otorgan asistencialismo sin procurar su desarrollo y prosperidad, con el único fin de mantenerlos como sus votantes cautivos.

¡Es cuanto!

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