Dr. Fernando A. Herrera M. (*).- De acuerdo con varios análisis, vivimos una época en la que toca cuidar los negocios como antes de 1995. Es decir, trabajar sin pelearnos con nadie, ni llamar la atención; ahora que, si el negocio es grande, es muy conveniente tomar como socio a alguien del grupo gobernante.
Este regreso tiene su fondo en la Reforma Judicial, porque la percepción es que la justicia dejó de ser terreno neutral para ser un espacio de incertidumbre.
Estar bien con alguien de adentro del gobierno puede ser la diferencia entre operar con tranquilidad o enfrentar fallos adversos, una investigación larga o que la UIF congele una cuenta mientras se aclara algo.
El negocio pequeño no escapa a esta lógica. Tiene que manejarse en silencio, bajar el perfil y evitar llamar la atención.
Y cuando no caiga alguna autoridad, la experiencia antigua es resolver por la vía discreta para que se hagan la vista gorda.
En otras palabras, el gobierno que tenemos se parece mucho al que teníamos mucho antes de la crisis del Fobaproa. Por ejemplo, en los setentas, cuando era discrecional y de influencia.
Y es que cuando lo impredecible se impone, la gente cuida su dinero y lo invierte en donde se siente más seguro: en ladrillos, cetes, bonos, etc. Y el escaso capital que se invierte, lo hace en silencio, con algo de riesgo o con socios de protección.
El problema es que un país no se desarrolla así, sino con negocios que compiten, que arriesgan pero que saben que un juez fallará conforme a derecho y no conforme a otra agenda.
Si regresamos en el tiempo y en las formas de operar, nos podemos preguntar: ¿También regresarán las consecuencias? Por supuesto, porque el consumo de nuestro país ha crecido más de lo debido y la razón es porque acapara una gran parte del gasto de gobierno vía programas sociales y eso hay que restarlo de la inversión pública, que se refleja en pésimas carreteras, aeropuertos saturados o en infraestructura vieja.
Y, por si fuera poco, el gobierno, para completar esos programas, se excede en el gasto público hasta en 5 puntos del PIB, lo que significan gastar billón y medio de más cada año.
Lo que viene será muy serio, pero es lo que hay. Y la gente –casi un tercio del país– mientras reciba esa parte del presupuesto, seguirá contenta… Hasta que ya no alcance.
(*) Dr. Fernando A Herrera. Periodista y politólogo, es Doctor en Administración por la UACH. Presidente del IEE Chihuahua (2006-2015); presidente de Instituciones Electorales de las entidades federativas en México (2014). Es autor de la trilogía “Secretos” filosofía para la vida cotidiana. Presidente y director general de chihuahuaexpres.com.mx
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