Inicio EL MEOLLO DEL ASUNTO A dos años y días

A dos años y días

Daniel Valles.- ¿Vamos bien? Todos sabemos que no vamos bien en el país. Solo que tenemos un presidente que se empeña por decir que sí porque tiene otros datos y que vamos muy bien. Se han cumplido dos años exactamente desde que el Lic. Andrés Manuel López Obrador tomó posesión como presidente de todos los mexicanos.

Nuestro país, México, ha cambiado desde que inició el actual régimen. Hay que tomar en cuenta que, no todos los cambios son para mejorar, como el que tenemos actualmente. Y no es solo mi opinión. Hasta la gente del actual régimen lo sabe. De otra forma no harían tanto esfuerzo por afirmar que vamos bien.

El cambio que hemos tenido desde el 1 de diciembre 2018 hasta el día de hoy, ya ha mostrado su tipo. Y no es de buena calidad. Dicen especialmente en Tabasco, donde tienen 50 días bajo el agua y Baja California, donde manifestantes que carecen de medicamentos para tratar el cáncer, como quimioterapias interceptaron al presidente este fin de semana durante su gira.

No deseo hacer mucho énfasis en los datos, las cifras, los montos y porcentajes del PIB, de la economía, de la inseguridad, la violencia de género, los feminicidios, el cupo en los hospitales, las remesas que afirma el presidente aumentan porque él está en el poder. Todos estos indicadores que el Ejecutivo federal presenta como positivos, al compararlos en el campo, son diferentes y son negativos. No concuerdan con los que se nos presentan diariamente.

Todos sabemos o hemos leído acerca de todos esos indicadores. Es el material de todos los días. Los mismos son presentados por los diferentes medios y por infinidad de colegas y compañeros. Las páginas de los diferentes diarios del día de hoy los muestran. Los trabajos de la gran mayoría de quienes opinan y hacen análisis van en el mismo sentido. Negativos.

No obstante, como es costumbre de quien escribe y comenta incluiré algunos. Pues son los datos duros con las fuentes respectivas los que deben dar sustento y solidez a lo que se comenta para que no sea solo una opinión personal, sino que ésta vaya conformada y confirmada con la base que sostengan la tesis que se presenta.

Por ejemplo, en cuanto al PIB, en 2019 se tuvo decremento, por primera vez en décadas de crecimiento. Y en 2020, con la pandemia encima de nosotros, no se espera que sea muy halagador.

En inversión extranjera, de acuerdo a indicadores del Banco de México y del INEGI, vamos a la baja. De 32 mil millones de dólares en 2018, México bajó en captación a 25 mmdd en 2019 y a 24 mmdd en 2020

En el manejo de la pandemia del Coronavirus, de todos los países latinoamericanos, salvo Argentina; todos los países africanos y asiáticos; los nueve países más poblados del mundo, salvo EU. En total, 207 países y territorios tienen MENOS fallecidos por Covid por millón de habitantes que México. Reportó Pascal Beltrán del Río.

La afirmación presidencial de que vamos bien en el manejo de la pandemia, el que hay camas disponibles para todos los que requieran atención médica en hospitales, contrasta con la gente que acude a esos hospitales en busca de esas camas y ese espacio. Pero triste realidad, no encuentran las camas, ni el lugar. Menos la atención.

Podría seguir, como lo han hecho todos mis colegas y compañeras articulistas, pero me propuse no hacerlo. Y aunque es importante, mis ojos y mi entendimiento miran hacia otro lado y capturan otras cosas en el ambiente. 

Miran a la gente desesperada que como ayer en Ciudad Juárez, protesta en las calles por las restricciones que los gobiernos estatales deben de imponer, como consecuencia de un mal manejo de la pandemia que se desprende de la federación y que no han sido capaces de revertir por politiquerías. 

Como el fin de semana en Rosarito y Mexicali, donde la gente del pueblo interceptó la caravana presidencial para reclamar por medicina que no tienen los enfermos de cáncer y ante la desaparición de personas por la violencia que sufren, respectivamente.

Como en Tabasco, donde la gente en una región vive bajo el agua porque se inundaron y no han tenido la ayuda y asistencia que se requiere.

Mis ojos y mi entendimiento miran y captan respectivamente, cómo en estos dos años que han transcurrido en el país, hemos sufrido una transformación situacional como aquella de la fábula que describe y sufre la rana que está en la olla con agua y la temperatura aumenta paulatinamente hasta que la cuece. 

Como la que vivió la Alemania de mitad de los años treinta del siglo pasado a la llegada del Nacional Socialista y el Tercer Rich. Mis ojos ven con tristeza y mi entendimiento discierne cuál ha sido la transformación que algunas personas peyorativamente llaman de cuarta. Pero no, no lo es.

Se trata de una transformación más profunda y tétrica, la que ha ido de la corrupción a la pobreza, de la pobreza a la mendicidad, de la mendicidad se ha transformado en mendacidad frente a nosotros y lo hemos permitido.

En dos años la mentira corrupta crece y nos ha absorbido. Debemos detenerla o nos coceremos, como la rana. Ahí El Meollo del Asunto.

Artículo anteriorLa moda: los testigos colaboradores
Artículo siguienteEn la Hoguera