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El barril sin fondo (Primera grieta)

Dr. Fernando A. Herrera M.- Cuando un individuo gasta de forma sistemática más de lo que ingresa, el desenlace es el mismo: la quiebra. Sin embargo, cuando es el Estado el que gasta así, aparece un espejismo que parece abundancia y que puede sostenerse durante algún tiempo mediante el endeudamiento. Pero el tiempo, juez implacable de la economía, siempre termina por cobrar la factura, y México se encuentra en esa antesala.

Para comprender la magnitud de la tormenta que se viene, no hace falta ser un experto en economía; basta con observar las grietas por donde se está escapando la riqueza de la nación:

Primera grieta

Pemex: La empresa que alguna vez fue nuestro motor de desarrollo se ha transformado en un lastre imposible de sostener. Su pasivo con proveedores es asfixiante, alcanza los 375 mil millones de pesos [El Universal]. La obvia incapacidad de liquidar una deuda tan enorme obligó al gobierno, a través de la Secretaría de Hacienda, a negociar para postergar dos tercios de este monto (unos 250 mil millones) hasta el año 2033 [La Jornada].

Esta decisión en apariencia congela el problema, pero en realidad lo hace más costoso por el pago de intereses que significa refinanciarlo y propicia que los mercados pierdan confianza o vean a la petrolera con escepticismo. Hoy, trabajar para Pemex es una apuesta de alto riesgo que pocos proveedores quieren asumir.

Si lo escrito es preocupante, hay otra deuda que lo convierte en un problema extremo para el país.

Pemex tiene una deuda financiera total que ronda los 91 mil millones de dólares (unos 1.8 billones de pesos), la cual no puede pagar por sí misma y necesita que el gobierno entre al quite. De ahí que se le han hecho transferencias directas del presupuesto desde 2019 que a la fecha promedian los 10 mil millones de dólares anuales (alrededor de 200 mil millones de pesos). El plan del gobierno es mantener este subsidio hasta el 2030, esperando que la deuda se reduzca a 57 mil millones de dólares, con la ilusión de que la petrolera finalmente salga adelante y sea solvente.

El problema es que no podrá lograrlo por razones de sumas y restas muy claras: Pemex posee un patrimonio de 2.16 billones de pesos, pero debe un total consolidado de 4.01 billones de pesos. Esto nos dice, de manera brutal, que la empresa está en quiebra técnica y que no es viable en la forma en que opera. El gobierno insiste en que es un “patrimonio estratégico” que debe conservarse bajo el control absoluto del Estado. En esas condiciones de monopolio artificial nunca será viable y seguirá siendo una carga financiera para los mexicanos.

Hay otro problema: Pemex pierde dinero en todas las refinerías instaladas en México. Una pérdida que resulta inexplicable porque se empeñan en seguir procesando crudo pese a perder 32 dólares por cada barril refinado. Si consideramos que el Sistema Nacional de Refinación procesa unos 391 millones de barriles al año (cerca de un millón de barriles diarios), ¡haga la cuenta para que se asuste! Estamos hablando de una destrucción de dinero que supera los 150 mil millones de pesos anuales tirados a la basura solo por el capricho de refinar.

A la fecha, Pemex ha recibido dinero del presupuesto por 1.71 billones de pesos en transferencias directas de capital para que no caiga en mora de pagos. Para dimensionar el despropósito: este rescate acumulado equivale a casi el 18% de todo un presupuesto anual de la federación (tomando como base el gasto nacional de cerca de 9.3 billones de pesos). Es dinero de tus impuestos que debió ir a hospitales, escuelas, carreteras y seguridad, pero que terminó en un barril sin fondo.

Para colmo de males, a este desastre financiero hay que sumarle el peso muerto de su pasivo laboral, una bomba de tiempo que supera los 1.3 billones de pesos. Aquí yace uno de los causantes de este lastre: un sindicato gánster que por décadas ha operado como una mafia dedicada a blindar privilegios escandalosos, heredar plazas, solapar la opacidad y mantener las pensiones de oro de una cúpula que vive en la opulencia a costa de una empresa técnicamente quebrada. Mientras los ciudadanos alcanzan una magra jubilación, los impuestos de los mexicanos financian los lujos y las canonjías de un esquema sindical insostenible.

En este artículo no se toca el tema de los barriles perdidos.

Dr. Fernando A Herrera. Periodista y politólogo, es Doctor en Administración por la UACH. Presidente del IEE Chihuahua (2006-2015); presidente de Instituciones Electorales de las entidades federativas en México (2014). Es autor de la trilogía “Secretos” filosofía para la vida cotidiana. Presidente y director general de chihuahuaexpres.com.mx

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