Carlos Villalobos.- El texto que estás por leer es una opinión, aunque muy seguramente por el título de la columna muy probablemente ya lo hayas deducido. ¿Quedó claro? El texto que estás por leer es una columna de opinión escrita y firmada por Carlos Villalobos y se titula Pongamos Todo en Perspectiva.
El párrafo anterior, aunque pareciera un poco ocioso, va a tener que ser una constante en caso de que persista la sentencia emitida por la Primera Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, que aborda la diferenciación entre información noticiosa y opinión en radio y televisión, que de continuar avanzando afectaría también a medios impresos y digitales.
Sin dudarlo, el tener que establecer la diferencia entre la opinión y la información no es más que subestimar a las audiencias y negar la capacidad de raciocinio que tienen. Además, promueve un espíritu extremadamente intervencionista sobre la línea editorial o el estilo que tendrían que manejar los medios de comunicación.
Y créame, no solo desde esta columna se desaprueban este tipo de movimientos, la propia Asociación Internacional de Radiodifusión ha condenado que este tipo de iniciativas hayan tenido tal impacto, mencionando principalmente que dicho movimiento representaría poner en riesgo a la libertad de expresión, poniendo las bases para generar un entorno donde la censura reine en nuestro contexto.
Otra institución tan importante, a nivel nacional, como la Comisión Nacional de la Industria de Radio y Televisión (CIRT), también se ha pronunciado en contra de la sentencia emitida el 19 de enero de 2022, mencionando principalmente que esta representa un ataque directo y sorpresivo a la libertad de expresión en el país.
De seguir en pie esta sentencia, negaría a las audiencias el poder estar informadas, pero sobre todo, poder tener acceso a medios de comunicación diversos y que cuenten con libertad de expresión.
Las ya lastimadas industrias de la TV y la radio, ante el impulso de plataformas de streaming por internet, se verían en muchísimos aprietos frente a medios de comunicación que no cuenten con este tipo de legislaciones, ya que al no tener barreras pueden llevarle a las y los espectadores contenidos mucho más atractivos.
Recordemos que en México más del 75% de los hogares cuentan con al menos un televisor en casa, siendo el consumo promedio de 2.41 horas a la semana. El principal contenido consumido son los programas de noticias con 45.8 millones de usuarios, seguido de quienes ven películas y 31.4 millones de mexicanas y mexicanos que ven telenovelas.
En la radio “no cantan mal las rancheras”, ya que al menos 41 millones de personas en el país escucha la radio y además lo hace en un promedio de 2.57 horas a la semana, consumiendo principalmente programas de entretenimiento, noticieros y programas relacionados con deportes, en ese orden.
Las estadísticas reveladas a través de la Encuesta Nacional sobre Disponibilidad y Uso de Tecnologías de la Información en los Hogares (ENDUTIH) 2021, realizada por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) en colaboración con la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT) y el Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFT), es reveladora: las mexicanas y los mexicanos que acuden a la televisión y a la radio, lo hacen para informarse y el fallo impulsado por la Corte apunta directamente al polo opuesto, ya que usuarias y usuarios son quienes deben escoger qué consumir y qué no, de lo contrario, solamente se estaría imponiendo un mecanismo de vigilancia en donde la pluralidad y la diversidad se perderían.
Y por si las moscas, el texto que usted leyó fue una opinión emitida por Carlos Villalobos, quien espera que la libertad de la línea editorial y el libre ejercicio de la libertad de expresión en México no se continúe lacerando. La censura es lo que menos necesita este contexto apocalíptico, en donde las crisis políticas, económicas y sociales son el pan de cada día.
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