Inicio ADHOCRACIA Xóchitl, una opción política sin partido

Xóchitl, una opción política sin partido

Dr. Arturo Castro.- La política se acerca cada vez más a la sociedad en el interés del próximo proceso electoral, cuando miles de puestos gubernamentales y legislativos estarán en un juego donde los protagonistas exhiben su mejor cara.

El político que pertenece a un partido tiene una disciplina y una ideología que exhibe en su quehacer, pudiera dar órdenes y recibirlas a la vez, es el profesional deseable en esta dura disciplina pública.

La pertenencia partidista ofrece una experiencia de valor que en ocasiones la sociedad increpa por los falsos o nulos resultados de la gestión de aquellos que alcanzaron el poder.

El ejemplo del político partidista está en todos lados. Ofrecen soluciones, colocan casas de enlace que en realidad nunca han funcionado, se olvidan del pueblo, pero regresan con enjundia al electorado, parece un juego. Lo es.

La elección presidencial tiene meses en primera plana. Los aspirantes y suspirantes han recorrido el país, el presidente de México hace de su conferencia tempranera, un atril que posiciona a propios y extraños, destapa afectos y desafectos.

México tiene un líder aficionado al béisbol que busca ser el pitcher de todos los juegos, habla sin hablar para que lo escuchen sin oír, resume libros al igual que presume obras públicas que intentan cambiar al país.

A sus compañeros de partido interesados en la presidencia del país les puso corcholatas; a los enemigos no los baja de conservadores, cuando el que quiere conservar el poder es él.

Habla de inversiones y de gasto público con cantidades billonarias en sus anuncios publicitarios de su quinto informe terminando con la frase “Primero los pobres”.

Primero los pobres es el reconocimiento de que los hay. Son un buen botín que vale oro en una democracia dirigida como la nuestra, es la historia del pasado que se efectúa en el presente.

En el festín de palabras, erróneamente destapó a una candidata a la Presidencia de la República por la oposición. Deseaba quitársela de encima en su aspiración al gobierno del Distrito Federal, dijo que era la favorita de un tal Claudio, cuando de la nada, surgió inesperadamente.

Xóchitl Gálvez aparece como la favorita de Palacio Nacional, la vende y la compran los partidos políticos opositores. La hoy senadora de la República se dice sin partido porque tiene el compromiso, pero no la afiliación al Partido Acción Nacional.

Xóchitl es una mujer política defensora del indigenismo mexicano, se dice salida de los buscadores de talento en aquel aciago año 2000 cuando ganó Vicente Fox, mejor conocido por decir que las mujeres son lavadoras de dos patas.

La senadora y empresaria exitosa dice venir de vender gelatinas en la calle, de pertenecer a una familia disfuncional y de ser una exitosa jefa delegacional en Miguel Hidalgo.

Parece crecer en imagen pública, habrá que ver los compromisos partidistas de la coalición a la que pertenece, si los priistas podrán votar por una panista sin afiliación, si los perredistas aceptarán el desafío de apoyar a su antiguo enemigo.

Xóchitl Gálvez tiene simpatías por el solo hecho de ser mujer. Se siente que vive su mejor tiempo y que México ya necesita una figura femenina en el poder, tal y como lo han hecho cientos de municipios y decenas de estados de la Republica.

Se habrá de ver si este pueblo bueno y sabio, pobre, feliz y beneficiado con los programas sociales, respeta el compromiso con el hoy presidente que pasará a la historia de los récords Guinness por ser quien más habló en una gestión gubernamental.

La sociedad tiene la palabra. Pronto estaremos en el proceso legal electoral y la propuesta será básica para ver qué sigue. Los candidatos tienen historia, viven un presente y veremos la propuesta al futuro cercano.

Al país le urge recobrar la urbanidad, frente a la división programada y realizada desde el poder con el fin de quién sabe qué. Solamente quien lo ejerce conoce los propios datos del pleito entre el pasado y el presente.

Xóchitl Gálvez representa, sin quererlo, la mejor opción opositora. Salió de repente a esta gran aventura, nunca lo pensó como proyecto de vida. Los partidos de la coalición del Frente Amplio la adoran y le ofrecen su patrimonio histórico ante una dudosa sociedad.

La democracia continúa, se da lo mejor por cada quien, se construyen los mejores caminos dejando atrás los muros de la indiferencia.

El debate está en todos lados. Por lo pronto es Xóchitl, falta Claudia, salida del oficialismo para asegurar que México tendrá a su primera mujer gobernante en la historia. El enfoque de género sigue avanzando en nuestro gran país.