Dr. Fernando A. Herrera M.- El tema de los objetivos de Trump es complejo y con muchísimas aristas, y la verdad es que no hay análisis fácil, ni una única forma de verlo.
Ahora bien, “cómo podría” terminar tampoco es nada sencillo de saber. Hasta ahora sus objetivos se han centrado en Venezuela, Cuba e Irán.
Venezuela.- Se espera que la presión externa, incluyendo el control sobre los actuales administradores, busca el cambio de régimen y la restauración de la democracia. Sería importantísimo asentar un gobierno democrático y estable, pero los métodos adoptados no son confiables, dado que los encargados del gobierno, aunque obedientes, no son los indicados para una transición hacia la democracia.
Así que el riesgo es que el gobierno actual se alargue más allá de lo esperado.
Cuba.- La política de mano dura hacia Cuba nunca ha tenido los resultados esperados. Pareciera que la única forma de lograr un cambio en Cuba es llegar a acuerdos con el nieto de Raúl Castro, que ostenta el poder real en la Isla.
Irán.- La estrategia de “máxima presión” para evitar que Irán continuara enriqueciendo uranio para lograr la construcción de una bomba atómica es la parte sustancial; la otra es evitar el financiamiento a los grupos terroristas como Hamas, Hezbolá y los Hutíes, que son los causantes de la inestabilidad política en Israel, Líbano, Siria y otros países de Oriente Medio. Y el objetivo mayor es minimizar posibles ataques terroristas directos contra Estados Unidos en su propio territorio.
Lo negativo de estos eventos en Estados Unidos es que la sociedad no está apoyando la política de Trump, pues apenas un 27 por ciento se muestra de acuerdo con las acciones que se están desarrollando.
En noviembre habrá elecciones en EU y Trump se juega la mayoría en las dos cámaras. De perder, aunque sea una, el resto de su presidencia se pondría en serios aprietos.
EU-Israel vs Irán: una guerra incierta
Irán responde e involucra a los países vecinos y cercanos lanzando ataques con drones y misiles. Todo indica que Irán no tiene la capacidad para enfrentar a los Estados Unidos e Israel, pero sí como para meter en problemas a las dos naciones y, de paso, amenaza con volver regional el conflicto al atacar a los países que tienen bases militares de los Estados Unidos, o que les han permitido utilizar su suelo para las operaciones en esta guerra.
Aunque de entrada no se ve cómo podrían empujar a un cambio de régimen, máxime que no está contemplado en la estrategia, una intervención con fuerzas armadas por tierra.
Por lo pronto los precios del petróleo están subiendo y la inflación se va a manifestar en el mundo.
Todo este panorama no pinta nada bien para el presidente Trump que, por lo pronto, no goza de las simpatías de los estadounidenses que consideran que no es una guerra de ellos.
El objetivo de Trump es evitar la construcción de armas nucleares y mermar la capacidad de Irán que tradicionalmente apoya a grupos terroristas como Hamás, Hezbolá y los rebeldes hutíes que son una amenaza real y directa hacia los Estados Unidos y a muchos países del Medio Oriente.
Israel sí se movilizó con tropas a Líbano para tratar de acabar con Hezbolá, su enemigo más cercano, y que sí representa amenaza directa para Israel.
No hay pronósticos todavía de qué resultados se tendrán con esta guerra.
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