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TRIGO Y CIZAÑA
Derrotar al rencor
Padre Eduardo Hayen.- El alma en el Juicio Particular. Cada uno de nosotros tiene una cita puntual con Dios al final del tiempo, cuando el alma se separe del cuerpo. Es Jesús quien vendrá a juzgar. En ese momento del juicio desaparecen títulos, cuentas bancarias, propiedades y seres queridos. Sola se queda el alma con sus obras, frente al rostro de Cristo.Dice el profeta Daniel: "El tribunal se sentó y se abrieron los libros" (Dn 7,10). San Alfonso María de Ligorio enseña que esos libros son el Evangelio y la conciencia de cada uno. En los Evangelios se lee lo que el alma debía haber hecho; en la conciencia se lee lo que realmente hizo. Quedarán manifiestos los pensamientos, las omisiones, las gracias no correspondidas y los rencores guardados. Recordar nuestro final es imaginar a Cristo mirándonos y darnos cuenta de que no hay...
