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TRIGO Y CIZAÑA
Trabajadores de la viña: En la plaza de la vida
Padre Eduardo Hayen.- Los seres humanos somos los trabajadores que Dios ha venido a contratar en la gran plaza del mundo. Imaginamos esa plaza cuando empieza a amanecer. Dejada la oscuridad de la noche, ahora la luz del sol, poco a poco, va iluminando la tierra. La gente comienza a circular por la plaza. Es la vida humana que empieza a existir.Los trabajadores somos la humanidad que ha recibido, gratuitamente, el don de la vida cuyo origen está en Dios. Nadie nos preguntó si queríamos vivir y esta ha sido la primera gracia: el regalo de existir, que nos dice que la vida es bella. Todos estamos llamados a querer vivir y ¡qué maravilla es que existamos! Esta belleza del mundo la perciben los niños cuando no los asustamos ni los maltratamos.Sin embargo, no todos logran mantener esta visión positiva de la vida. Los...
